El reconocido director de fotografía catalán Tomàs Pladevall ha fallecido a la edad de 79 años. La noticia fue divulgada por la Acadèmia del Cinema Català a través de sus redes sociales, donde se le recuerda como un «maestro de la luz» y se destaca su legado en el mundo del cine.
Nacido el 25 de noviembre de 1946 en Sabadell, Pladevall dejó una huella indeleble en la industria cinematográfica, colaborando con importantes cineastas como Francesc Bellmunt, Pere Portabella y Bigas Luna. Su carrera abarcó más de cinco décadas, durante las cuales tuvo un papel crucial en la dirección de iluminación de eventos de gran relevancia, como las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona.
Su extensa filmografía incluye más de cincuenta largometrajes, cerca de setenta producciones televisivas y más de 400 cortometrajes, además de múltiples obras teatrales y espectáculos. Esta versatilidad le permitió destacar en diferentes formatos, consolidándose como una figura fundamental del panorama audiovisual.
Pladevall estudió Ingeniería Técnica y Diseño Industrial y se graduó como Director de Fotografía en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid. Su carrera despegó con el largometraje ‘Robin Hood nunca muere’ en 1974, y a lo largo de su trayectoria participó en títulos emblemáticos como ‘Actrius’ y ‘El jovencito Drácula’.
Desde su retiro de los rodajes en 2012, Pladevall se dedicó a la enseñanza, destacando su labor en la Escac, donde promovió el Máster internacional de dirección de fotografía. A lo largo de su carrera, fue galardonado con varios premios, incluyendo el Premi Sant Jordi de Cinematografia y el Prisma de Honor de la AEC en 2013.
La academia recordó su contribución al cine y su influencia en futuras generaciones de cineastas, enfatizando que su legado vivirá en las obras y en la enseñanza que impartió. La tristeza por su partida se ha reflejado en las redes sociales, donde varios colegas y admiradores han expresado su dolor y su gratitud por su trabajo.
El impacto de Tomàs Pladevall en el cine español es innegable, y su compromiso con la luz y la narrativa visual ha dejado una marca que perdurará. Su memoria será honrada no solo a través de sus obras, sino también por aquellos que aprendieron de su experiencia y dedicación a la cinematografía.






























































































