El cineasta Ekain Albite ha regresado recientemente de un viaje que lo llevó desde la Gipuzkoa hasta Georgia, con el objetivo de localizar los escenarios para su nuevo proyecto titulado «Akira». La historia que ha desarrollado se centra en dos personajes que emprenden este viaje, comenzando su ruta en Lemoiz, donde se encuentra una central nuclear que, aunque inactiva, sigue siendo un símbolo poderoso en el paisaje. Albite volvió a Donostia hace dos semanas para participar en el programa Ikusmira Berriak y ha estado trabajando en la Tabakalera, donde está aprovechando los recursos que ofrece esta residencia.
Albite ha compartido su entusiasmo por ser seleccionado en este programa, indicando que «la elección del proyecto le ha otorgado legitimidad». Esto sugiere que su obra tiene potencial para avanzar y ser reconocida en el ámbito cinematográfico, gracias al respaldo que implica participar en Ikusmira Berriak.
Actualmente, Albite se encuentra en una fase crítica de desarrollo del guion. Ha mencionado que hay una versión en marcha, pero que este espacio de residencia le permitirá realizar ajustes y mejoras. En estos días, colabora en un taller de escritura dirigido por Harkaitz Cano, que le ofrecerá nuevas perspectivas para enriquecer su proyecto. Según él, «esta oportunidad le permitirá cerrar el proceso de desarrollo del guion, aunque el filme aún esté en una etapa temprana».
En cuanto a la producción, Maluta Films está a cargo del proyecto, pero el director ha expresado su interés en encontrar un socio internacional, ya que tener una coproducción podría facilitar recursos económicos y abrir puertas a otros mercados europeos. «Queremos que el proyecto tenga sentido en el contexto europeo, dado que atravesaremos varios países en la película», ha indicado.
Los tutores de Albite durante su estancia, Santiago Fillol y Alexandre Koberidze, son figuras destacadas en el mundo del cine, y el director se muestra ansioso por trabajar con ellos. Koberidze, en particular, es un cineasta georgiano cuya última obra, «Dry Leaf», ha sido muy apreciada por Albite, quien espera captar su visión para su propio trabajo.
El programa concluirá en septiembre, momento en el que Albite se reunirá con representantes de la industria. Aunque reconoce que esta experiencia puede generar presión, también considera que es imprescindible conectar con el sector cinematográfico. «Siempre hay un delicado equilibrio entre la presión de tener que mostrar tu proyecto y el deseo de esperar hasta que esté completamente desarrollado», afirmó.
Al reflexionar sobre el proceso de residencias y talleres, Albite señala que existe el riesgo de que los proyectos se vuelvan demasiado conocidos antes de su estreno. En el caso de Ikusmira Berriak, opina que este no es el caso, ya que la selección es un distintivo de calidad que ayuda a mantener la integridad del trabajo. «Presentarse en un programa reconocido internacionalmente es un privilegio para nosotros», ha agregado.
La idea detrás de «Akira» surge de dos realidades: el estado actual del mundo y la transición postindustrial que afecta a la Euskal Herria. Albite ha explicado que su película se ocupará de la pregunta «¿Y ahora qué?», tras la crisis del siglo XX y el impacto que ha tenido en la sociedad y el paisaje. Esto se refleja en el inicio de la película en la central nuclear de Lemoiz, un lugar que simboliza tanto la modernidad como sus fracasos, siendo un entorno que, a pesar de su inactividad, sigue marcando la vida de quienes lo rodean.
Albite también ha señalado que su película no solo explorará el paisaje físico, sino también las consecuencias sociales de la industrialización y la violencia. «En lugares como Bosnia, encontramos ecos similares de historia y conflicto que también serán parte de la narrativa», comentó, añadiendo que su enfoque se centrará en cómo esos lugares han sido transformados por su pasado.
El viaje reciente ha tenido un gran impacto en el desarrollo de su guion, ya que el contacto directo con la realidad georgiana ha permitido a Albite reevaluar su enfoque. «La realidad que observamos en el viaje ha cambiado radicalmente la dirección de la historia», ha afirmado, sugiriendo que el guion está experimentando modificaciones significativas, pero que son beneficiosas para el resultado final.
En relación con lo que ha descubierto durante su viaje, Albite menciona que ha reflexionado sobre la estructura del guion, la inclusión de personajes y la forma de narrar el viaje de manera efectiva. «La película también tiene un componente emocional que se conecta con temas contemporáneos como la migración y el contexto político actual», ha concluido, subrayando la importancia de estos elementos en la obra.
Finalmente, Albite describe a los protagonistas de «Akira» como dos georgianos que, al igual que Ulises en la «Odisea», emprenden un viaje de regreso a casa. «El filme intentará jugar con esta estructura clásica y, al mismo tiempo, darle un giro contemporáneo que permita explorar nuevas narrativas», ha afirmado, anticipando un enfoque fresco dentro del género cinematográfico. La combinación de tradición y modernidad promete hacer de «Akira» una obra única y relevante en el panorama actual del cine.































































































