La librería Hontza de Donostia ha cerrado sus puertas definitivamente después de 44 años de actividad, un adiós que ha calado hondo entre sus clientes y la comunidad local. Para conmemorar este momento, se organizó un evento donde las personas que han sido parte de su historia pudieron compartir recuerdos y despedidas. Aquellos que asistieron vivieron una intensa experiencia emocional entre lágrimas y risas, recordando la cercanía que siempre ha caracterizado a este establecimiento.
Ubicada en la calle Okendo, Hontza ha sido más que una simple librería; se ha convertido en un punto de encuentro para los amantes de la lectura y la cultura. Durante el evento, sus responsables, Esther Moyua y Ramon Tatiegi, se mostraron visiblemente emocionados, no logrando contener las lágrimas mientras se dirigían a sus clientes de toda la vida. Ambos expresaron su gratitud por el apoyo recibido a lo largo de los años y la conexión especial que han forjado con sus clientes, a quienes consideran parte de una gran familia.
A pesar de que algunos todavía albergan la esperanza de que la librería encuentre un nuevo propietario que continúe con su legado, la realidad es que este cierre representa la pérdida de un espacio cultural significativo en la ciudad. La comunidad se siente nostálgica ante la idea de no volver a pisar un lugar que ha sido un refugio literario y un símbolo de la vida cultural donostiarra.
El evento de despedida no solo reunió a clientes frecuentes, sino también a personajes destacados de la ciudad, quienes han valorado el impacto que Hontza ha tenido en la promoción de la lectura y la cultura en la región. Esta librería ha sido un faro de conocimiento e intercambio de ideas, fomentando un ambiente donde los libros han sido los protagonistas.
A través de los años, Hontza ha mantenido su lema centrado en el cliente, creando un espacio accesible y acogedor. La librería ha sabido adaptarse a los tiempos, ofreciendo una selección variada de títulos que han atraído a diversas generaciones. La emoción reinante en su cierre es un claro reflejo del cariño y la lealtad que ha cosechado a lo largo de su historia.
El cierre de Hontza marca un hito en la historia cultural de Donostia, donde el legado de esta librería perdurará en la memoria de quienes la han visitado. Las palabras de despedida resonaron en el aire, dejando claro que aunque la librería cierre, su esencia y el amor por la lectura continuarán vivos en la comunidad. Tal vez, el futuro depare nuevas oportunidades para revivir el espíritu de Hontza en otros formatos, aunque la añoranza por lo que ha sido su espacio físico perdurará en los corazones de muchos.






























































































