El creciente interés por las producciones que analizan el auge del fascismo y otros totalitarismos ha llevado a que el festival Crossover incluya una charla del editor jefe de El orden mundial, Blas Moreno, este domingo a las 18:00 horas en la sala de cine de Tabakalera. Durante su intervención, Moreno reflexionará sobre las obras que abordan estas temáticas críticas, que son cada vez más relevantes en la actualidad.
Moreno menciona que una de las series que mejor captura la esencia de estos problemas es Years and Years, creada por Russell T. Davies. Esta producción, lanzada en 2019, retrata la vida cotidiana de una familia británica mientras explora los cambios políticos a nivel global. A pesar de haber sido emitida antes de la pandemia, ya anticipaba cuestiones como la crisis climática y la manipulación política, ofreciendo una mirada inquietante sobre cómo las dinámicas sociales pueden deteriorarse si no se toman medidas.
A lo largo de la charla, Moreno destaca que la serie no solo acertó en temas como el auge del populismo, sino que también planteó escenarios complejos, como un posible segundo mandato de Donald Trump. Aunque no todas las proyecciones se hicieron realidad, como la derrota de Ucrania en su conflicto con Rusia, la serie logró poner de relieve la vulnerabilidad de las democracias contemporáneas, tanto en Europa como en Estados Unidos. La representación de estos peligros se vuelve aún más pertinente en el contexto actual, donde el populismo avanza sin control.
El análisis de la historia reciente también ha cobrado relevancia en producciones como M, el hijo del siglo, que aborda el ascenso del fascismo en Italia a través de la figura de Mussolini. Moreno considera que estas narrativas no solo informan sobre el pasado, sino que también sirven como advertencia sobre las tendencias peligrosas en el presente. La serie combina ironía y humor oscuro para ilustrar cómo líderes carismáticos pueden captar la atención del público mientras desmantelan las estructuras democráticas.
Otro ejemplo relevante es la reciente producción Anatomía de un instante, que examina el contexto socioeconómico en España durante la Transición y el 23-F. La serie sugiere que siempre existe un sector de la población que aboga por la intervención militar ante la frustración con los sistemas democráticos. Esto plantea preguntas sobre la fragilidad de la democracia y cómo, aunque sean minoritarios, esos discursos pueden resurgir en tiempos de incertidumbre.
La labor de los creadores de estas historias puede interpretarse como un activismo antifascista. A través de sus guiones, directores y actores intentan transmitir un mensaje claro sobre la importancia de la vigilancia frente a estas ideologías. La película Civil War, dirigida por Alex Garland, es un ejemplo de cómo la ficción puede servir como advertencia sobre los riesgos de una guerra civil en Estados Unidos, enfatizando que, aunque la trama sea ficticia, los peligros subyacentes son muy reales.
Asimismo, Salvador explora la relación entre un padre y su hija, quien se involucra en un grupo de extrema derecha, un fenómeno que a menudo pasa desapercibido en nuestro entorno cercano. Esta serie invita a la reflexión sobre la incomprensión y la falta de diálogo que pueden surgir frente a ideologías extremas que se infiltran en la vida cotidiana.
Moreno también señala que el atractivo del fascismo radica en su capacidad para ofrecer soluciones simples a problemas complejos, lo que resuena profundamente en un público que busca respuestas rápidas. Este tipo de mensajes suelen identificar a un «enemigo» —ya sea un grupo migrante, la élite política o la propia democracia— como la causa de los males de la sociedad, lo que puede resultar en un peligroso enfoque de confrontación.
En un contexto internacional marcado por la guerra en Irán y la crisis energética en Europa, las distopías como El colapso y Apagón han cobrado protagonismo. Estas producciones reflejan realidades tangibles y ayudan a visualizar un futuro que, aunque extrapolado, se basa en situaciones que podrían volverse verídicas. Moreno advierte que el uso de la ficción para abordar estos temas puede ser una herramienta poderosa para la educación y la reflexión social.
Con la creciente polarización y el auge de discursos antidemocráticos, Moreno concluye que, aunque el futuro parece incierto, es fundamental que la sociedad esté alerta y preparada para identificar las raíces de estos fenómenos. La ficción puede servir como un espejo que nos muestra tanto el peligro de ignorar la historia como la necesidad de actuar para proteger nuestras democracias.































































































