La causa judicial contra seis integrantes de la banda gipuzkoana Yakovlev 42, cuatro de ellos actualmente activos en el grupo y dos exmiembros, ha sido cerrada. Esta decisión fue anunciada por la propia banda en sus redes sociales, donde expresaron su gratitud por el apoyo recibido a lo largo de este proceso y reafirmaron su compromiso con la libertad de expresión.
Los integrantes del grupo habían sido citados en febrero de 2024 por un tribunal, en respuesta a una denuncia presentada por la Guardia Civil de Gipuzkoa. Se les acusaba de generar un discurso de odio a través de sus letras y actitudes en el escenario.
La denuncia argumentaba que las canciones de la banda contenían mensajes en contra de las fuerzas policiales, lo cual se consideraba un posible delito de odio. Sin embargo, Yakovlev 42 defendió su postura en su declaración, recordando que “el delito de odio protege la dignidad, la igualdad y la seguridad de personas o colectivos vulnerables frente a agresiones motivadas por prejuicios racistas, ideológicos, religiosos, de orientación sexual, identidad de género, enfermedad o discapacidad.” En este contexto, la banda afirmó que “la policía, el ejército, los grandes empresarios, la religión y los políticos” no forman parte de esos colectivos que requieren esa protección.
Desde la banda, agradecieron a todas las personas que les han apoyado durante estos dos años, subrayando que “el apoyo ha sido imprescindible en todo momento y nos habéis dado mucha fuerza para seguir haciendo lo que más nos gusta: música antifascista”. Este caso ha suscitado un debate sobre los límites de la expresión artística y el papel de las letras en la música como forma de protesta.
El cierre de este caso judicial marca un hito importante para el grupo, que ha estado en el centro de la controversia desde que surgieron las primeras acusaciones. Yakovlev 42 ha defendido su derecho a expresarse libremente a través de su música, un derecho que consideran fundamental en una sociedad democrática.
La banda ha sido parte del paisaje cultural de la región, y su estilo musical y letras han resonado con un público que a menudo busca en la música una forma de resistencia y una voz para expresar descontento social. Las reacciones a esta noticia han sido diversas, y se espera que continúen las discusiones sobre la libertad de expresión y los límites de las críticas sociales a través de las artes en la comunidad.
Con la resolución de este caso, el futuro de Yakovlev 42 parece estar enfocado en seguir creando música y participando en el diálogo social que caracteriza a la cultura vasca. La banda ha logrado convertir una situación difícil en una oportunidad para reafirmar sus ideales y su misión como artistas.





























































































