El reciente Informe Anual de Sostenibilidad y Clima 2024, publicado por la Fundación Cristina Enea, revela que en Donostia se ha producido una notable disminución en las emisiones de gases de efecto invernadero, alcanzando un promedio de 4,27 toneladas de CO2 por habitante. Este estudio, presentado el pasado lunes, se centra en diversos indicadores ambientales, incluyendo el consumo de energía y agua.
Desde 2007, cuando se realizó el primer informe, las emisiones en la capital guipuzcoana han disminuido en un 47%, mostrando una tendencia de reducción constante desde 2019. Para el año 2023, las cifras indican que las emisiones totales son de 4,7 toneladas de CO2 por persona, y 2,68 toneladas si se excluye la industria. Esta cantidad es significativamente inferior a las emisiones totales de gases de efecto invernadero (GEI) promedio del resto de la Comunidad Autónoma del País Vasco, que se sitúan en 7,33 y 4,15, respectivamente.
En cuanto al consumo eléctrico, el informe destaca una caída del 4%, mientras que el uso de gas ha aumentado un 0,8%. Además, el uso de agua ha continuado en ascenso, alcanzando un promedio de 209 litros diarios por habitante. Este aumento es un leve incremento en comparación con los datos de años anteriores, lo que sugiere una necesidad de seguir promoviendo el ahorro hídrico.
El estudio también analiza la calidad del aire en Donostia, evidenciando una mejora significativa en la media anual de NO2 (dióxido de nitrógeno) en las seis estaciones de medición distribuidas por la ciudad. A excepción de la estación de Ategorrieta, donde las cifras se mantuvieron estables, los niveles de micropartículas PM10 y PM2,5 han registrado descensos significativos en todas las demás estaciones.
En el ámbito de la generación de energía renovable, ha habido un incremento del 1% en 2024, alcanzando casi 69 millones de KWh, lo que equivale a 363 KWh por habitante. Esta mejora se atribuye en parte a la incorporación de la incineradora de Zubieta, que ha contribuido a diversificar las fuentes de energía utilizadas.
Por otro lado, los residuos generados por habitante han aumentado un 1,6%, alcanzando un promedio de 422 kilos anuales por ciudadano. A pesar de este incremento, la tasa de recogida selectiva ha mostrado una leve subida, situándose en un 42,46%. Esto indica un esfuerzo continuado por parte de la población para fomentar prácticas de reciclaje y reducción de residuos en la ciudad.
La calidad del agua de abastecimiento sigue siendo óptima, con todas las analíticas realizadas mostrando resultados satisfactorios. Sin embargo, el estado del río Urumea presenta una mejora en las proximidades de la desembocadura, aunque se observa un descenso en la calidad del agua en el tramo medio, que va desde Loiola hasta el centro de la ciudad.
En relación a los desplazamientos internos, el informe indica que casi el 46% de los trayectos se realizan a pie, el 4,4% en bicicleta, aproximadamente un 16% en autobús, el 2,7% en tren, más del 25% en coche y el 4,3% en moto. Esta distribución muestra una preferencia por modos de transporte sostenibles, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de la ciudad.
El Gobierno Vasco continúa trabajando para impulsar políticas que fomenten la sostenibilidad y la reducción de emisiones de gases contaminantes. Estos esfuerzos son vitales no solo para cumplir con los compromisos medioambientales, sino también para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de Donostia. A medida que la ciudad avanza hacia un futuro más ecológico, la participación ciudadana y las inversiones en infraestructuras sostenibles serán clave para lograr un impacto duradero.





























































































