El 22 de febrero de 2026, se celebrará un evento especial en conmemoración del centenario del ferrocarril del Urola, que dejó de operar hace 40 años. Este maratón, conocido como Urola Trena Maratoia, se llevará a cabo en el mismo recorrido que una vez sirvió de conexión entre los valles de esta comarca. La primera edición de la carrera está diseñada para atraer a 800 participantes, quienes comenzarán su travesía desde Zumarraga y finalizarán en el Museo del Ferrocarril de Azpeitia.
El evento no solo celebra el paso del tiempo desde la inauguración del ferrocarril, sino que también honra su legado en la conexión de comunidades. En 1986, la última unidad del ferrocarril del Urola recorrió sus raíles, marcando el fin de seis décadas de servicio. Ahora, este maratón busca recordar ese vínculo y al mismo tiempo presentar de forma simbólica el patrimonio cultural que representa el ferrocarril.
El día del evento, además de los corredores, se espera la presencia de un automotor histórico del ferrocarril, el único que ha sobrevivido hasta la fecha. Este vehículo ha sido restaurado cuidadosamente por miembros de la Asociación de Amigos del Museo del Ferrocarril-Euskotren, quienes han dedicado un esfuerzo considerable para devolverle su esplendor original. Según Juanjo Olaizola, director del museo, la restauración ha sido un desafío, ya que, tras años de abandono, el automotor se encontraba en un estado muy deteriorado.
El proceso de restauración implicó desarmar el automotor para sanear cada uno de sus componentes y, posteriormente, volver a ensamblarlos. «Después de 60 años de trabajo y 40 de abandono, la unidad necesitaba una atención exhaustiva», explicó Olaizola. A pesar de que el automotor es visualmente impresionante y parece listo para circular, aún requiere reparaciones en sus sistemas operativos antes de poder volver a las vías.
La unidad M6, como es conocida, es uno de los siete automotores que la firma Siemens & Schuckert entregó al ferrocarril del Urola, y su historia está intrínsecamente ligada a la del transporte en esta región. El automotor funcionaba como elemento tractor, arrastrando remolques tanto de metal como de madera. Su diseño incluye cabinas en ambos extremos, lo que permitía a los conductores cambiar de dirección sin necesidad de girar el vehículo.
El interior del automotor se divide en diferentes zonas, incluyendo una denominada Clase Única, donde los pasajeros viajaban en bancos de madera, y otra más cómoda, llamada Clase Salón, que ofrecía asientos acolchados. Esta distribución se mantuvo en todas las unidades del tren hasta que los vagones fueron modernizados en 1965, aunque los automotores conservaron sus comodidades hasta el final de su servicio.
Entre los elementos que han regresado tras la restauración se incluye una sirena, que, a diferencia de los tradicionales silbatos, anunciaba la llegada del tren y ha vuelto a sonar en Azpeitia, evocando viejos recuerdos a los presentes. Este acto de restauración y celebración no solo sirve para recordar el pasado del ferrocarril, sino que también busca impulsar el interés por el patrimonio ferroviario y su importancia cultural en la sociedad actual.
Con la planificación del maratón y la restauración del automotor, se espera que esta celebración del centenario atraiga la atención tanto de la comunidad local como de visitantes, contribuyendo así a revitalizar el interés por la historia del ferrocarril del Urola y su impacto en la región. Este evento es una oportunidad para que las nuevas generaciones comprendan y aprecien el legado que este medio de transporte ha dejado en la comunidad.




























































































