Carlos Alcaraz ha demostrado de manera contundente que su reciente separación del entrenador Juan Carlos Ferrero no ha afectado su rendimiento. En la final del torneo de Doha, apenas necesitó cincuenta minutos para superar a su rival francés, Fils, reafirmando su posición como uno de los mejores tenistas de la historia. Al término del encuentro, Fils no dudó en reconocer la calidad de su oponente: «Cabrón…jugaste muy bien. Hiciste un gran trabajo. Es broma. Enhorabuena a ti y a tu equipo. Te deseo muchos más. Sigue así».
El 17 de diciembre de 2025, la noticia de la ruptura entre Alcaraz y Ferrero tomó por sorpresa al mundo del tenis. Aunque muchos especulan sobre los motivos detrás de esta decisión, el propio Ferrero ha compartido su tristeza tras la separación, indicando que «te pones un poco melancólico y un poco triste» al reflexionar sobre lo sucedido. Sin embargo, ha afirmado que está empezando a asimilar la situación.
Desde que se hizo pública la separación, las preguntas sobre el futuro de Alcaraz han sido constantes. Ferrero, quien fue mencionado por Alcaraz como un «segundo padre», había sido fundamental en el desarrollo del joven tenista. Muchos esperaban que esta decisión pudiera marcar un giro negativo en la carrera de Alcaraz, pero el murciano se ha encargado de demostrar lo contrario.
En el torneo de Doha, Alcaraz mostró un juego excepcional, caracterizado por un servicio renovado y una derecha impresionante. Su victoria no solo le permite acumular un 26.º título ATP, sino que también le asegura llegar como número uno del mundo a la próxima gira de tierra, superando a Jannik Sinner por más de 3000 puntos.
El italiano, considerado uno de sus principales competidores, no ha logrado mantener el mismo nivel que en temporadas anteriores. En Doha, fue eliminado en cuartos de final por Mensik, lo que allanó el camino para que Alcaraz se alzara con el título, cediendo solo un set durante todo el torneo. A través de esta actuación, Alcaraz ha comenzado la temporada con un impresionante balance de 12-0, tras haber ganado el Open de Australia el mes pasado, convirtiéndose en el tenista más joven de la historia en conquistar los cuatro grandes.
Además de su evolución técnica, Alcaraz ha mostrado una notable madurez mental, alejándose de las frustraciones que a veces lo afectaban en momentos críticos. Ha demostrado una capacidad mejorada para gestionar los puntos, eligiendo cuándo acelerar el juego y cuándo ser más estratégico, algo fundamental en un calendario sobrecargado como el de la ATP.
El inicio de esta temporada también ha visto a Alcaraz rodearse más de su familia. Su hermano mayor, Álvaro Alcaraz, se ha unido a su equipo técnico, lo que refleja la importancia del apoyo familiar en la vida del tenista. Este aspecto fue destacado en el reciente documental de Netflix sobre su vida.
Teniendo en cuenta su actual trayectoria, muchos comienzan a preguntarse si Alcaraz podría lograr completar el Calendar-Year Grand Slam este año, un objetivo que parecía inalcanzable. A pesar de la dificultad que conlleva, su victoria en el Open de Australia ha puesto este sueño al alcance, especialmente dado que solo cinco tenistas en la historia han conseguido tal hazaña.
Uno de los factores que contribuye al éxito de Alcaraz es su capacidad para adaptarse a diferentes superficies. Aunque hay tenistas expertos en superficies específicas, él ha demostrado un dominio equilibrado en todas ellas. En tierra batida, utiliza su derecha para forzar puntos, mientras que en pista rápida combina fuerza y precisión. En hierba, su estilo agresivo y su habilidad para subir a la red han sido evidentes en sus dos victorias consecutivas en Wimbledon frente a Djokovic.
Aunque es prematuro juzgar si la decisión de dejar a Ferrero ha sido la correcta, esta separación simboliza la evolución de un joven que está comenzando a caminar por su propio camino, saliendo de su zona de confort. Sin duda, el futuro de Alcaraz en el tenis promete ser brillante.



























































































