La llegada de Uber a Gipuzkoa ha generado un notable revuelo en el sector del transporte, marcando un punto de inflexión en la movilidad de la región. Este desembarco, anunciado anteriormente por medios locales, se produjo el pasado miércoles y ha captado la atención de diversas instituciones, incluida la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que ha respaldado esta entrada. Según la CNMC, este nuevo servicio de vehículos de transporte con conductor (VTC) no solo incrementará la competitividad en el sector, sino que también ofrecerá a los usuarios más opciones de movilidad, así como mejoras en calidad e innovación.
El Gobierno Vasco también ha emitido su opinión al respecto, con la presidenta de la Autoridad Vasca de la Competencia, Ainara Herce, afirmando que la entrada de nuevos operadores es «positiva para la ciudadanía». Este nuevo contexto se produce tras más de diez años de conflictos legales entre las instituciones y las empresas de VTC, donde la Diputación de Gipuzkoa había rechazado más de 6.300 solicitudes para operar en el territorio desde 2023.
La escasez de taxis en horas punta ha sido una queja constante entre los habitantes y visitantes de Gipuzkoa. A medida que el número de taxis es insuficiente, la llegada de Uber da respuesta a una demanda creciente de alternativas de transporte. Los vehículos de Uber ya están operando con licencias concedidas por la Diputación de Bizkaia, lo que ha llevado al alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, a reconocer su presencia como un nuevo operador en la ciudad. Sin embargo, ha subrayado la importancia de que todos los operadores se rijan por las mismas normas para garantizar una competencia justa.
Desde el sector del taxi, se han expresado preocupaciones sobre esta nueva competencia. Los taxistas vascos están considerando intensificar sus protestas, ya que acusan a las empresas de VTC de incumplir regulaciones, como la falta de identificación en los vehículos y el uso de precios dinámicos, que ajustan las tarifas en función de la oferta y la demanda. Estas irregularidades, según los taxistas, deben ser supervisadas por las administraciones para que no queden impunes.
La CNMC ha resaltado que la regulación en muchas comunidades ha sido excesivamente restrictiva, lo que ha dificultado la entrada de nuevos servicios al mercado. De acuerdo con la legislación vigente, hasta el año 2023, la Diputación de Gipuzkoa había limitado las licencias de VTC a una por cada 30 taxis en su área, una restricción que fue invalidada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que la consideró desproporcionada y contraria a la libertad de establecimiento y a la libre competencia.
La presidenta de la Autoridad Vasca de la Competencia apuntó que el principio de libertad empresarial debe ser asegurado, y que solo puede ser restringido en situaciones de fallo de mercado y por razones de interés general. A pesar de que la mayoría de las licencias de taxi son aún estatales, actualmente hay un VTC por cada tres taxis en circulación. En Euskadi, se registran 2.106 taxis y 432 VTC, lo que refleja una concentración desigual a nivel provincial.
Finalmente, la llegada de nuevos actores como Uber a Gipuzkoa podría no solo aumentar la oferta de transporte, sino también estimular una dinámica que beneficie a los consumidores. La competencia entre taxis y VTC, aunque todavía en sus primeras etapas, ofrece la posibilidad de diversificar opciones y mejorar la calidad de los servicios de movilidad. La decisión sobre qué modelo preferirán los usuarios dependerá de sus necesidades y preferencias, lo que sugiere un futuro más dinámico en el ámbito del transporte en la región, especialmente teniendo en cuenta la necesidad de adaptarse a las demandas de la ciudadanía.





























































































