Este año marca el 25 aniversario desde que la International Federation of Football History and Statistics (IFFHS) reconoció al Real Club Celta de Vigo como el mejor equipo del mundo en febrero de 2001. Este auge se produjo en un periodo donde el equipo, bajo la dirección de Víctor Fernández, mostró un rendimiento excepcional, logrando avanzar en las eliminatorias de Copa del Rey y UEFA.
El Celta alcanzó los cuartos de final de la Copa del Rey, logrando un notable 3-1 en el partido de ida el 31 de enero, y después resistió un segundo encuentro difícil contra el Mallorca de Samuel Eto’o y Luis Aragonés, donde se impuso 2-1 en la vuelta. Este éxito en la Copa se sumaba a su desempeño en la competición europea, donde había pasado por rondas previas como la Intertoto, superando a rivales de renombre como el Shakhtar Donetsk y el Estrella Roja. El partido de ida contra el Stuttgart terminó sin goles (0-0), pero el equipo se hizo fuerte en Balaídos, donde anotaron a través de Karpin y Mostovoi.
Sin embargo, el camino no fue sencillo. En la UEFA, un arbitraje polémico les privó de acceder a las semifinales, donde el Liverpool eventualmente se coronó campeón. En la Copa del Rey, el gol de Berizzo en el Camp Nou les permitió avanzar a la final en La Cartuja, donde, a pesar de su esfuerzo, cayeron nuevamente contra el Zaragoza, incluso después de que el capitán ruso abriera el marcador. Entre el 18 de enero y el 7 de marzo, el equipo gallego solo fue derrotado en ese encuentro de vuelta por la mínima, logrando en Liga tres victorias y tres empates que les ayudaron a subir en la tabla de posiciones.
La plantilla de aquel año contaba con figuras destacadas, incluyendo a los porteros Pinto y Cavallero, quienes posteriormente serían reconocidos como Zamora en las temporadas siguientes. En defensa, se destacaban jugadores como el Toto, Juanfran y Cáceres. En el mediocampo, Gustavo López brillaba, acompañado de Giovanella, Karpin y Mostovoi. La carga goleadora estaba repartida entre Edú, Catanha y Jesuli.
El impacto del Celta en el fútbol mundial
La competencia en aquellos años era feroz, con la Liga española posicionando a nueve equipos entre los 100 mejores del mundo. En ese ranking, equipos como el Barcelona ocupaban el segundo lugar, seguidos de Valencia y Real Madrid en el octavo. El Celta, que terminó el año como el 14º mejor club a nivel global, se unía a otros históricos como el Deportivo de La Coruña, Rayo Vallecano, Espanyol, Alavés y Zaragoza, mostrando la fortaleza del fútbol español en el ámbito internacional.
A nivel continental, la situación era igualmente competitiva, con clubes como Galatasaray y el Arsenal destacándose en la escena europea. En ese contexto, el Celta escaló 48 posiciones en el ranking mundial, lo que refleja el impacto de su rendimiento en la temporada.
El entonces presidente del club, Horacio Gómez, subrayó que este reconocimiento no solo era fruto de su desempeño en febrero, sino el resultado de un trabajo constante durante cuatro años. En sus declaraciones, expresó que más que una satisfacción, era un verdadero orgullo para la institución, extendiendo el reconocimiento al cuerpo técnico y a cada uno de los jugadores del equipo. Durante ese tiempo, Gómez decidió dejar sus cargos políticos, centrándose completamente en la gestión del club.
El Celta ha dejado una huella imborrable en la historia del fútbol español, y este aniversario sirve como recordatorio de su legado y de los grandes momentos que ha proporcionado a sus aficionados. La expectativa es que el equipo siga creciendo y alcanzando nuevas metas en el futuro, manteniendo viva la pasión que ha caracterizado a su hinchada.




























































































