Enrike Solinis, natural de Bilbo y nacido en 1974, ha estado trabajando en la creación de una nueva orquesta barroca para Euskal Herria. Este proyecto, que ha tomado forma recientemente, ha comenzado con ensayos abiertos en Galdakao. La orquesta se presentará en el escenario en los próximos días con un espectáculo basado en las tradiciones de la época barroca, específicamente entre los siglos XVII y XVIII, que incluye tanto música de cortes reales como elementos de las tradicionales maskaradak. La primera representación de «Masquerade» está programada para el 26 de febrero en el Teatro Arriaga de Bilbao, mientras que dos días después la orquesta actuará en el Kursaal de Donostia.
El surgimiento de la Euskal Herriko Orkestra Barrokoa es un sueño que Solinis y su esposa, Miren Zeberio, han tenido durante mucho tiempo. Ambos son músicos especializados en música antigua y han trabajado en otros proyectos a lo largo de los años, incluyendo el Euskal Barrok Ensemble. Aunque este último se centra en un formato más pequeño, la necesidad de una orquesta dedicada a un repertorio barroco más amplio se había vuelto evidente debido a la cantidad de músicos cualificados en la región.
Es importante destacar que la nueva orquesta no reemplazará al Euskal Barrok Ensemble, ya que cada uno tiene su propio enfoque y repertorio. La orquesta está diseñada para abordar un diverso rango de obras, que incluye desde óperas hasta música de cámara, lo que representa una expansión significativa en comparación con el ensemble.
La búsqueda de músicos para esta orquesta ha sido meticulosa. Aunque muchos de los integrantes son conocidos entre sí, dado que la formación en música antigua en Euskal Herria es limitada, la mayoría ha tenido que buscar su formación en el extranjero. Para fomentar la inclusión de nuevos talentos en el elenco, han lanzado un proyecto académico que permite a graduados en música presentar sus currículos para participar en la orquesta y trabajar específicamente en el repertorio barroco.
Solinis señala que la respuesta ha sido abrumadora, con propuestas no solo de Euskal Herria sino también del resto del Estado. La orquesta busca ofrecer oportunidades reales a estos nuevos músicos, que enfrentan desafíos significativos al intentar unirse a una orquesta profesional tras finalizar sus estudios.
El atractivo de la música barroca radica, según Solinis, en su inmediatez y su conexión emocional. Aunque muchas melodías barrocas son familiares, como «Las Cuatro Estaciones» de Vivaldi, no siempre se reconoce su origen. La música barroca se sitúa en un cruce entre la música culta y la tradicional, ofreciendo una frescura que sigue resonando en la actualidad.
El espectáculo «Masquerade» combinará tanto música culta como tradicional, incorporando obras de compositores del XVII y XVIII, además de danzas de la región. Destaca la participación de dantzaris de la asociación Berritza de Iparralde, así como de Mixel Etxekopar, quien aportará su maestría con la txirula, y el bertsolari Julio Soto, quien añadirá su voz a la mezcla. Este enfoque multidisciplinario busca demostrar que la música barroca es mucho más que un estilo cerrado; su estructura permite la improvisación y la interacción.
Sobre la relevancia de las maskaradak en la época barroca, Solinis explica que eran espectáculos cruciales en toda Europa, especialmente en Francia e Inglaterra. Compositores como Händel y Purcell crearon música específicamente para estas celebraciones, que eran una forma de invertir temporalmente las jerarquías sociales y ofrecer un espacio de liberación y diversión. Aunque la aristocracia acaparó su práctica, la esencia de esta tradición se mantiene viva en su espectáculo, combinando elementos cultos y populares.
La danza, por su parte, jugará un papel central en la representación. Solinis enfatiza que la danza es un arte liberador, similar a la maskarada, y que la conexión entre las danzas del barroco y las tradiciones de Zuberoa es notable, dado que muchos dantzaris vascos tuvieron un papel en la corte de Luis XIV.
La orquesta contará con un total de 32 músicos en el escenario, incluidos varios dantzaris. Con un compromiso firme hacia la calidad, tanto Solinis como Zeberio están dedicados a hacer de este proyecto algo significativo y duradero. Están convencidos de que es esencial para el panorama musical de Euskal Herria y continúan buscando apoyo financiero, habiendo recibido ya respaldo del ayuntamiento de Galdakao. Su objetivo es crear un evento de alto nivel que posicione a la orquesta entre los grupos más destacados de Europa, un desafío que sin el apoyo necesario podría resultar complicado de alcanzar.































































































