El consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d’Anjou, ha reiterado el compromiso del Gobierno Vasco de aumentar la financiación destinada a proyectos que sean viables y que fortalezcan la estructura empresarial en Euskadi. Esta iniciativa se considera crucial para asegurar la competitividad futura en la economía del país. D’Anjou compartió estas reflexiones durante la inauguración de la jornada “I Barómetro Financiero: Capital y economía de la empresa vasca”, un evento organizado por CEBEK, Elkargi y Basquefik.
En su discurso, dirigido a una amplia representación del sector financiero, empresarial e institucional, D’Anjou destacó que el estado actual de las empresas presenta dos dimensiones interrelacionadas: su salud financiera y su acceso a financiación efectiva. En este sentido, subrayó que la capitalización empresarial debería ser considerada como un complemento a otras fuentes de financiación para alcanzar un equilibrio financiero adecuado.
El consejero también hizo hincapié en la fortaleza del ecosistema financiero vasco, caracterizado por entidades comprometidas con el desarrollo económico de la región, capaces de respaldar a las empresas en todas las fases de su evolución, desde el inicio hasta la consolidación de proyectos industriales significativos.
El IVF, una pieza central en la política económica
Un ejemplo notable del compromiso del Gobierno es el Instituto Vasco de Finanzas (IVF), que, según D’Anjou, desempeña un papel fundamental en la política económica del Gobierno Vasco. Este organismo público, con más de dos décadas de funcionamiento, se adapta a los desafíos de cada época, guiado por el principio de que ninguna empresa viable debe quedar rezagada por falta de recursos. “Su misión es clara: apoyar proyectos que generen arraigo empresarial, empleo de calidad, innovación y sostenibilidad”, afirmó.
D’Anjou subrayó la importancia del IVF, no solo para respaldar inversiones estratégicas, sino también para fomentar la creación de nuevas empresas y facilitar el lanzamiento de proyectos con un alto potencial transformador, convirtiéndose en un componente esencial del sistema financiero regional.
En el contexto actual, marcado por desafíos como la transición energética y la digitalización, el consejero afirmó que la colaboración entre los sectores público y privado es “más imprescindible que nunca”. Esta idea se presentó como una de las tres grandes temáticas de su intervención. D’Anjou recordó que Euskadi ha hecho de la cooperación una ventaja competitiva, una forma de trabajo que permite unir capacidades y priorizar el bien común.
Como ejemplo de esta colaboración, mencionó la Alianza Financiera Vasca, un proyecto estratégico que busca establecer una cooperación más estrecha entre el Gobierno y nueve entidades financieras locales para optimizar recursos, anticipar escenarios y crear valor para las empresas. También hizo referencia al Plan de Inversiones ‘Euskadi Eraldatuz 2030’, el cual moviliza inversiones públicas y privadas en una proporción aproximada de uno a tres, alineándose con las recomendaciones internacionales para dotar al tejido empresarial de herramientas que fortalezcan su competitividad.
“El futuro de Euskadi depende de nuestra capacidad para tomar decisiones valientes hoy, para anticiparnos a los retos y avanzar con una visión a largo plazo”, concluyó D’Anjou, haciendo un llamamiento a la unidad para construir una Euskadi “más fuerte, más resiliente y más próspera” para las generaciones venideras. El consejero enfatizó que este no es solo un proyecto de un gobierno o de una legislatura, sino “un proyecto de país, un proyecto colectivo” que debe ser aprovechado con determinación para posicionar a Euskadi en la vanguardia de la nueva economía europea, consolidando un modelo productivo basado en la competitividad, sostenibilidad, innovación y arraigo territorial.































































































