La entrada de Uber en Gipuzkoa ha generado un intenso debate entre las autoridades locales y la compañía estadounidense. La Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de San Sebastián están evaluando la «viabilidad legal» de permitir que Uber comience a operar en el territorio, utilizando licencias de actividad que han sido otorgadas en Bizkaia. Esta situación se produce tras la decisión de la Diputación de denegar más de 6.300 licencias VTC en los últimos tres años, lo que ha suscitado preguntas sobre la regulación de estos servicios en la región.
El Ejecutivo foral ha declarado que ha actuado «siempre con rigor y en base a la ley». Desde el departamento de Movilidad, se ha indicado que los servicios jurídicos están revisando la legalidad de la operación de Uber en Gipuzkoa. A pesar de ello, la consejera María Ubarretxena ha señalado que hasta el momento no han recibido ninguna comunicación oficial de la empresa sobre su intención de iniciar actividades en el territorio.
La decisión de Uber de comenzar a ofrecer su servicio fue notificada al Ayuntamiento de San Sebastián el martes por la tarde, lo que tomó por sorpresa a la administración local. La concejala de Movilidad, Olatz Yarza, ha expresado que se trata de una nueva realidad que deben analizar y gestionar, destacando la necesidad de proporcionar «certidumbre jurídica» a los usuarios.
El Ayuntamiento ha solicitado a la Diputación Foral de Bizkaia que proporcione detalles sobre las licencias concedidas a Uber, ya que es crucial asegurarse de que el servicio que ofrezca en la ciudad cuente con las garantías necesarias. Al mismo tiempo, se busca proteger el sector del taxi, que sigue siendo un componente esencial de la movilidad pública en Donostia.
Desde 2023, el departamento ha denegado numerosas solicitudes de licencias para operar bajo el modelo de Uber. La legislación que limita el número de autorizaciones VTC a una por cada 30 taxis fue anulada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que ha obligado a la Diputación a justificar los rechazos basándose en otros motivos. De esta manera, el Ejecutivo foral se apoya en el artículo 43.1 de la LOTT, que establece que las empresas solicitantes deben tener su sede en España, lo que complica la situación para Uber.
El debate sobre la regulación de Uber ha sido complicado, ya que la empresa sostiene que, al ya contar con una licencia en la Comunidad Autónoma Vasca, debería poder operar en Gipuzkoa. Por su parte, el consistorio donostiarra ha enfatizado la importancia de regular este servicio de manera que asegure tanto la protección de los usuarios como el bienestar del sector del taxi.
Las reacciones a la llegada de Uber han sido diversas. El portavoz del PP en el Ayuntamiento, Borja Corominas, ha apoyado la entrada de la compañía en la ciudad, argumentando que podría mejorar el servicio de transporte en Donostia. Según él, la presencia de Uber es una decisión «lógica, inevitable y positiva» para los ciudadanos, en un contexto donde ha habido una falta de respuesta política durante años ante el deterioro del servicio de taxi.
La situación actual plantea interrogantes sobre cómo se gestionará la movilidad en Gipuzkoa en el futuro. Con la llegada de Uber, las autoridades locales deberán encontrar un equilibrio entre la innovación en el transporte y la regulación del sector tradicional del taxi, garantizando que ambos puedan coexistir de manera justa y equitativa. Esta cuestión es vital no solo para la infraestructura de transporte, sino también para la percepción pública del servicio y la confianza de los usuarios.
En resumen, la entrada de Uber en Gipuzkoa representa un desafío significativo para las autoridades locales y un cambio en la dinámica del transporte en la región. La próxima regulación y el diálogo entre las partes involucradas serán cruciales para determinar el futuro de este servicio en el área.
































































































