La Real Sociedad se encuentra en una situación delicada en la presente temporada de la Liga, con un balance que muestra 34 goles a favor y 35 en contra, lo que implica un saldo negativo de -1. Estos números no solo reflejan la cantidad de goles anotados y recibidos, sino que también ofrecen una visión clara de su desempeño en los partidos, tanto al inicio como al final de los mismos.
Un análisis temporal revela un patrón interesante en el rendimiento del equipo. De los 34 goles anotados, 14 se han conseguido en la primera mitad y 20 en la segunda, lo que significa que el 59% de los tantos llegan después del descanso. Sin embargo, en cuanto a los goles encajados, 17 se han recibido antes del intermedio y 18 después, mostrando un equilibrio alarmante.
Este diferencial sugiere que el equipo aumenta su efectividad ofensiva durante los segundos tiempos. En promedio, anota un gol cada 63 minutos y recibe uno cada 62 minutos, lo que indica una dinámica de constantes intercambios durante los partidos. Con una media de 1,42 goles por encuentro y 1,46 recibidos, se evidencia que la Real vive en la cuerda floja: compite en todos los partidos, pero rara vez logra imponerse.
Si se analizan los primeros minutos de juego, los datos son preocupantes: el equipo no ha conseguido marcar en los primeros diez minutos de sus partidos, lo que ha llevado a una actitud cautelosa desde el inicio, muy alejada de lo que se espera. En contraste, ha encajado el 9% de sus goles en contra durante ese mismo tramo. Aunque no es una cifra alarmante, sí se convierte en una señal de alerta que el entrenador, Matarazzo, mencionó antes de enfrentar a Mendizorroza.
Durante el primer tercio del encuentro, el equipo solo anota un 15% de sus goles, mientras que recibe un 21% en ese mismo intervalo. Este desequilibrio pone de manifiesto las dificultades para imponer su juego desde el pitido inicial, lo que en ocasiones les cuesta caro. En el tramo entre el minuto 31 y el 40, la Real logra marcar el 24% de sus tantos, un momento clave en el que pueden traducir la posesión en efectividad.
Sin embargo, el mayor punto débil se presenta entre los minutos 41 y 50, donde se concentran casi un tercio de los goles encajados. Esto indica que el equipo sufre especialmente en la transición emocional entre la primera y segunda parte, lo que contribuye a su saldo negativo. A pesar de competir bien, las desconexiones en momentos cruciales penalizan su rendimiento, algo que el nuevo técnico intenta corregir, aunque aún no ha logrado resultados significativos.
En los minutos finales, la Real muestra un comportamiento notable, anotando otro 24% de sus goles en el tramo entre el minuto 81 y el 90. Este dato indica que el equipo tiene capacidad para seguir luchando hasta el final, evidenciando una mentalidad fuerte y un buen fondo de armario, lo que ha permitido al entrenador hacer cambios que marcan la diferencia en varias ocasiones.
No obstante, en ese mismo segmento, el equipo también recibe el 17% de sus goles, lo que revela que los finales son momentos de alta tensión donde el equilibrio defensivo no siempre está asegurado. A pesar de los 34 goles a favor, la media de 1,42 tantos por partido es competitiva, pero el problema radica en la defensa. Con 35 goles encajados y una media de 1,46 por partido, queda claro que la estructura defensiva no logra mantener ventajas ni controlar momentos críticos.
En resumen, la temporada de la Real Sociedad se caracteriza por un equilibrio inestable. Comienza los partidos con una actitud más conservadora y muestra fragilidad defensiva, pero termina con una mayor ambición y capacidad de reacción. El saldo negativo de -1 en goles no es casualidad; es el resultado lógico de un equipo que produce, pero que aún no ha encontrado la manera de controlar los momentos claves en sus encuentros. Si logran corregir estas desconexiones, los números sugieren que podrían mejorar su rendimiento considerablemente.































































































