El Ayuntamiento de Donostia ha dado un paso significativo hacia la cesión del edificio de La Cumbre, un espacio que ha sido objeto de controversia y que albergará un futuro Centro de Memoria. Este avance tuvo lugar tras recibir hoy la solicitud de la Delegación de Gobierno, que permite iniciar oficialmente los trámites para su desafectación y posterior apertura al público.
Las instituciones implicadas, incluyendo los órganos de Memoria, Hacienda y Territorial del Gobierno central, han validado la documentación presentada por el consistorio. Con este respaldo, se inicia una cuenta atrás para lograr que la ciudad se adueñe del palacio, un lugar que simboliza el sufrimiento de Joxean Lasa y Joxi Zabala, quienes fueron detenidos y torturados allí.
El plan del Consistorio donostiarra incluye la creación de un centro que se alineará con los principios de justicia y reparación, trabajando en colaboración con otras entidades. Además, se prevé abrir al público los jardines que rodean la finca, enriqueciendo así el acceso a este espacio histórico para todos los ciudadanos.
La propuesta responde a la Ley de Memoria Histórica, que estipula que el Gobierno de España debe ceder a Donostia La Cumbre, cumpliendo así un compromiso histórico. En abril del pasado año, durante un Pleno del Ayuntamiento, se presentó una moción respaldada por todos los grupos políticos, excepto el PP, instando al Gobierno a tramitar la cesión lo más pronto posible. Esta solicitud se trasladó tanto a la Diputación Foral de Gipuzkoa como al Gobierno Vasco.
La reivindicación de diversos colectivos de la ciudad ha tomado fuerza en el último año, acercando a Donostia a la consecución de este objetivo. La situación ha generado un debate sobre las responsabilidades del Gobierno del Estado, que hasta ahora no ha presentado el convenio necesario para formalizar la cesión.
Un año después de aquella moción, la ciudad avanza hacia la obtención de La Cumbre, haciendo realidad una demanda que ha sido largamente defendida por los familiares de las víctimas y la sociedad en general. Este movimiento no solo representa un paso hacia la verdad y la justicia, sino que también consolida el compromiso del Ayuntamiento con la memoria histórica y la reparación social.






























































































