La Real Sociedad ha decidido adoptar una postura cautelosa ante la reciente controversia arbitral que ha rodeado al equipo. A pesar de la indignación que se siente en Anoeta tras los errores en los últimos derbis contra equipos de Bilbao y Madrid, el club ha optado por no emitir una protesta pública, considerándola poco efectiva. En lugar de ello, han planteado sus quejas en privado, manteniendo el foco en cómo manejar la situación de mejor manera. Se rumorea que Jokin Aperribay, presidente del club, expresó su descontento en una conversación reciente con el presidente de la Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, durante el seguimiento de un emocionante partido de cuartos de final.
Diversos medios de comunicación han subrayado las declaraciones de Pellegrino Matarazzo, quien, al referirse a los penaltis discutidos, afirmó que existió contacto en ambas jugadas. A pesar de su defensa, la opinión general es que Vinicius exageró al caer al suelo, y esto ha generado preocupación en la Real sobre lo que podría acontecer en el partido de vuelta de la semifinal. En su entorno, se refleja un creciente temor ante la posibilidad de que estos errores persistan y afecten el resultado de futuros encuentros.
Mikel Oyarzabal también dio sus impresiones sobre la situación, indicando que «dos penaltis y ya está, es lo que hay». Consciente de que no se puede cambiar lo que ya ha sucedido, argumentó que no vale la pena desgastar energía discutiendo decisiones arbitrales. “Lo hecho, hecho está”, sentenció, dejando claro que el equipo debe centrarse en lo que está por venir.
La controversia se intensificó cuando el Comité de Apelación confirmó la sanción de dos partidos a Brais Méndez. Ante esta situación, la Real decidió no recurrir más allá de lo necesario, prefiriendo no agravar aún más el tema. Sin embargo, el desenlace del partido de la semifinal, donde no se sancionaron claros penaltis a favor del equipo, ha aumentado la tensión interna en el club.
La única ocasión en que el club mostró su descontento de manera pública fue a través de su página web, donde se refirió a la tarjeta roja a Brais Méndez como «escandalosa». Esta declaración dejó clara la postura de la Real Sociedad y su disconformidad ante el rendimiento arbitral reciente.
En su crónica del encuentro disputado en el Bernabéu, el análisis de la Real fue bastante crítico. Se mencionó que el equipo había visto truncada su racha de victorias, cayendo por un marcador de cuatro a uno, y subrayaron que los dos penaltis sancionados a su contra eran altamente discutibles. Este tipo de decisiones plantea una preocupación considerable de cara a la vuelta de la semifinal, programada para el 4 de marzo.
La incertidumbre que rodea al equipo es palpable, y en Anoeta están siendo extremadamente cautelosos con respecto a la designación del árbitro para el próximo partido. Existe un consenso en que cualquier decisión controvertida nuevamente podría llevar a un clamor público y repercusiones que trascenderían el ámbito local, afectando la imagen del fútbol en la región. La Real Sociedad confía en que se respete el juego limpio y que no se repitan los errores que han marcado su trayectoria reciente.































































































