La música en el País Vasco sigue evolucionando con la irrupción de artistas que combinan tradición y modernidad. En este contexto, Maite Ruiz de Erentxun, una talentosa acordeonista originaria de Lekeitio, ha dado un paso significativo al lanzar su primer disco, un proyecto que refleja su búsqueda de un lenguaje musical único. A pesar de su éxito inicial, Ruiz de Erentxun anhela tener más oportunidades para ofrecer actuaciones en directo en Euskal Herria.
Desde su infancia, Ruiz de Erentxun mostró interés por el acordeón, aunque su formación musical se vio limitada a estilos tradicionales y a la música clásica, que no resonaban con su visión artística. Fue en Barcelona donde encontró la posibilidad de realizar estudios avanzados en jazz con el acordeón, convirtiéndose en la primera persona en el estado español en graduarse en esta especialidad. Su trayectoria ha estado marcada por largas horas de práctica, lo que le ha permitido desarrollar un estilo propio que se refleja en su música y en la creación de su disco, el cual considera una representación de su viaje personal y sonoro.
La artista también destaca la distinción entre el ámbito académico y la realidad en las calles. Aunque el acordeón ha sido tradicionalmente un instrumento de música popular, su presencia en el jazz no siempre ha sido reconocida en el mundo académico. Ruiz de Erentxun señala que, a pesar de la rica tradición jazzística que incluye a mujeres acordeonistas en bandas de Nueva York, la música contemporánea no suele darle un lugar destacado.
En relación a la fusión de jazz y acordeón, la artista comenta que, aunque este instrumento no es el más común en la actualidad, tiene un potencial único. Tras ocho años en el mundo del jazz, ha sorprendido a muchos con su habilidad para integrar el acordeón en este género musical, desafiando las expectativas sobre lo que este instrumento puede aportar a la improvisación y la creatividad musical.
Si bien Maite Ruiz de Erentxun se presenta como solista, su proyecto involucra a otros seis músicos, lo que refleja la colaboración típica en el jazz. La artista explica que, aunque su nombre figura en el título del grupo, se le denomina Mai7, haciendo alusión a los siete integrantes que forman parte de la banda. Este enfoque colaborativo es común en el jazz, donde las ideas se comparten y se interpretan de manera colectiva.
La naturaleza del jazz implica que cada actuación sea única, y Ruiz de Erentxun se esfuerza por que cada concierto ofrezca una experiencia diferente. Recuerda un reciente evento donde la llegada tardía del batería alteró la dinámica de la prueba de sonido. Este desafío llevó a que el resultado final fuera inesperado, destacando la importancia de la adaptación y la espontaneidad en actuaciones en vivo, elementos fundamentales en su música.
En cuanto a sus próximos pasos, la artista tiene planeado llevar a cabo una serie de conciertos acústicos en el sur de España, incluyendo ciudades como Almería, Málaga, Cádiz y Sevilla. Reconoce que es complicado realizar conciertos de jazz en el País Vasco debido a la falta de espacios adecuados, a pesar de la existencia de festivales destacados. Ruiz de Erentxun expresa su deseo de colaborar con otros músicos vascos para enriquecer su propuesta musical y así poder ofrecer una experiencia más diversa en su próximo trabajo.
Con un futuro lleno de proyectos y la emoción por compartir su música, la acordeonista se muestra optimista respecto a las posibilidades que se le presenten, especialmente tras la positiva acogida en eventos recientes como la Durangoko Azoka. La artista invita a la comunidad a unirse a su viaje musical, con la esperanza de que los espacios para el jazz en Euskal Herria se amplíen y se fortalezcan en los próximos años.






























































































