En la Clásica de Almería, celebrada en Roquetas de Mar, la tensión y la velocidad fueron protagonistas durante una jornada marcada por varios accidentes. Los ciclistas, en su afán de competir, se enfrentaron a una situación complicada en la que la caída de algunos corredores alteró el ritmo de la carrera. Sin embargo, esta adversidad no afectó a Biniam Girmay, quien logró la victoria tras un emocionante esprint final.
Girmay, integrante del equipo NSN fundado por Iniesta, se mostró en gran forma, consolidando su destacada actuación en este inicio de temporada. Previamente, había conseguido imponerse en la primera etapa de la Volta a la Comunitat Valenciana, lo que auguraba un prometedor futuro. En Almería, su triunfo fue el segundo de la temporada, reafirmando su estatus como uno de los ciclistas más veloces del pelotón.
La carrera tuvo un desenlace esperado, con un duelo entre los sprinters en el tramo final. El asalto al Castillo de Santa Ana se convirtió en un verdadero espectáculo de velocidad y estrategia, donde Girmay, impulsado por sus compañeros, mostró una ejecución perfecta en el momento clave.
“Fue un lanzamiento de ensueño. Los chicos estuvieron increíbles de principio a fin”, declaró Girmay en la rueda de prensa posterior a la victoria. Su actuación dejó atrás a otros competidores destacados. Milan Fretin, quien había ganado la edición anterior, ocupó el segundo lugar, mientras que Matteo Moschetti se posicionó como tercero. Por su parte, Gronewegen, que contaba con la potencia necesaria, no logró avanzar debido a una mala colocación en el momento crucial.
El neerlandés, atrapado entre otros corredores y con poco espacio para maniobrar, no pudo cumplir con las expectativas. Girmay, en cambio, realizó un esprint impecable, consolidándose como el más rápido en una jornada que, a pesar de las caídas, terminó con una celebración llena de entusiasmo.
Mientras tanto, el paisaje de El Ejido se mostraba característico con sus invernaderos, que contrastaban con el cielo despejado. La jornada estuvo marcada no solo por la competencia, sino también por la belleza del entorno natural. Los ciclistas, que buscaban la gloria, se movían entre los campos, recordando que, a pesar de la presión, el deporte también tiene su lado poético.
Con la nueva edición del UAE Tour a la vista, los ojos están puestos en nuevas promesas como Del Toro, quien ha sido señalado por Pogacar como su sucesor en el equipo, y Remco Evenepoel, que busca desesperadamente arrebatar el trono al esloveno. Sin la presencia de Vingegaard, quien se recupera de una caída reciente, la competencia promete ser intensa en esta carrera que se desarrolla en el desierto y que cuenta con siete etapas desafiantes.
En el ámbito local, la Clásica Jaén también se prepara para recibir a ciclistas destacados, entre los que se encuentran nombres como Tom Pidcock y Pello Bilbao. Este evento, que abarca un recorrido de 154,2 kilómetros, incluirá tramos de tierra que añadirán un componente extra de dificultad a la competencia.
A medida que los ciclistas se preparan para afrontar nuevos desafíos, el recuerdo de la Clásica de Almería perdurará en sus mentes, siendo esta una temporada que comienza a definir a los favoritos y posibles campeones en el mundo del ciclismo. La combinación de adversidad y éxito en Roquetas de Mar proporciona un claro ejemplo de la resiliencia y la determinación que caracterizan a este deporte.
























































































