San Sebastián (EFE).- La madrugada del 20 de enero, un incidente en Irun ha movilizado a varios cuerpos de emergencias tras un intento de robo en una estación de servicio. Según el Departamento vasco de Seguridad, a la 1.30 horas, la Ertzaintza recibió un aviso sobre dos individuos que estaban forzando las cajas del dinero en la zona de lavado de vehículos de una gasolinera de la ciudad fronteriza.
Al llegar, las patrullas observaron cómo los sospechosos trataban de escapar, y uno de ellos saltó al río Bidasoa, entre el puente de Behobia y la Isla de los Faisanes, desapareciendo rápidamente en el agua. Ante esta situación, se activaron los recursos de emergencia, incluyendo a bomberos, Cruz Roja y el servicio de Protección Ciudadana de Irun, quienes comenzaron las labores de búsqueda, a pesar de las complicadas condiciones del río debido a las recientes lluvias y la escasa visibilidad.
Desde el inicio de la operación, Salvamento Marítimo envió el helicóptero Helimer para realizar un sobrevuelo en la zona. Además, la Ertzaintza se comunicó con las autoridades francesas a través del Centro de Cooperación Policial y Aduanera de Hendaia, para coordinar esfuerzos en la búsqueda del hombre que había saltado al agua.
Mientras tanto, el segundo individuo implicado en el incidente, un hombre de 31 años y nacionalidad española, fue detenido por un intento de robo con fuerza. Durante su arresto, los agentes encontraron una tableta de 100 gramos de hachís, lo que ha llevado a que también se le investigue por un delito contra la salud pública.
Las autoridades continúan trabajando en la búsqueda y recuperación del sospechoso desaparecido en el Bidasoa, mientras se investigan las circunstancias del robo en la gasolinera. La colaboración entre los distintos cuerpos de emergencia y las fuerzas de seguridad es fundamental en este tipo de situaciones, resaltando la importancia de una respuesta rápida y coordinada ante los delitos en la frontera.
Este caso no solo pone de manifiesto los problemas de seguridad en las áreas fronterizas como Irun, sino que también subraya la necesidad de vigilancia constante en lugares propensos a actos delictivos. Las operaciones conjuntas entre la policía vasca y sus homólogos franceses son cruciales, especialmente en una región donde la delincuencia puede cruzar fácilmente las fronteras.

























































































