En la tarde del pasado sábado, numerosas aves de la especie frailecillo atlántico, en su mayoría fallecidas, fueron encontradas en las playas y aguas de Ondarreta, La Concha y Zurriola. Este fenómeno se debe a un temporal que ha arrastrado a estas aves hacia el litoral guipuzcoano, donde también se han visto en otros puntos de la costa cantábrica en días recientes. En la bahía de Donostia, se registraron varias decenas de frailecillos, algunos de los cuales aún intentaban sobrevivir en medio de las fuertes marejadas que azotan la costa. Muchos de estos animales fueron empujados hasta la orilla.
Los paseantes que se encontraban en Ondarreta observaron más de una decena de frailecillos, mientras que en La Concha se contaron al menos unos 25 ejemplares, y en Zurriola también se encontraron varias decenas. Además, el temporal arrastró hasta la playa de Zarautz una tortuga boba que, aunque viva, quedó varada en la arena. Un guarda de la diputación foral se encargó de recogerla para evaluar su condición.
Varios vecinos del Antiguo, que paseaban por la playa de Ondarreta, expresaron su sorpresa al avistar frailecillos en la zona, ya que es poco habitual encontrarlos allí. Algunos de estos paseantes, situados cerca del emblemático Peine del Viento, habían leído sobre la llegada de cientos de frailecillos a las costas de Galicia, aunque desconocían el origen de esta gran cantidad de aves en Gipuzkoa.
Las borrascas y los intensos temporales marítimos, que han generado alertas amarillas y rojas a lo largo de la costa cantábrica, han llevado a que cientos de frailecillos atlánticos se desplacen a playas de Galicia, Asturias y Cantabria, y ahora a Gipuzkoa. Esta especie, que se caracteriza por su pico rojo, cría en el norte de Europa y se desplaza hacia latitudes más cálidas durante el invierno. Pasando la mayor parte de su vida en alta mar, se debilitan considerablemente durante los temporales que les impiden alimentarse y nadar con normalidad, lo que provoca que muchas de ellas mueran por agotamiento. En este caso, el reciente tren de borrascas que ha afectado a la península ha resultado en la aparición de casi un millar de frailecillos a lo largo de la costa cantábrica.
La situación ha generado alarma entre las autoridades y ha puesto de manifiesto la fragilidad de estas aves frente a condiciones climáticas adversas. La llegada de estos frailecillos a las playas del territorio guipuzcoano sirve como recordatorio de la importancia de conservar y proteger la biodiversidad de la región. Así, la observación de estos animales, aunque trágica, también puede inspirar a los ciudadanos a involucrarse en la conservación del medio ambiente y la fauna marina.
La aparición de la tortuga boba en Zarautz se suma a este fenómeno, destacando la interacción entre el clima y la vida silvestre en la costa vasca. Los estudios sobre el comportamiento de estas especies en relación con los cambios climáticos son cruciales para entender cómo afectan las olas de calor y las tormentas a su hábitat natural.
El Gobierno Vasco ha instado a la población a reportar cualquier avistamiento de fauna herida en la costa, para que se tomen las medidas necesarias y se realicen las intervenciones pertinentes. La educación sobre la protección de la fauna marina y la sensibilización sobre el impacto del clima en estas especies son aspectos que deben ser discutidos y abordados en el ámbito educativo y comunitario.
Con la llegada de la primavera, se espera un aumento en la actividad de especies migratorias, lo que podría traer consigo nuevos avistamientos en la región. Sin embargo, es fundamental que se tomen medidas adecuadas para preservar la vida marina en el contexto de los cambios ambientales que están ocurriendo en el mundo.































































































