El Gobierno Vasco ha concedido el tercer grado penitenciario a Asier Arzalluz, un antiguo miembro del comando Totto de ETA, condenado por múltiples delitos, incluido el asesinato del periodista José Luis López de Lacalle. Esta decisión se basa en lo que el Ejecutivo describe como su «capacidad empática» hacia las víctimas de sus delitos. Esta información ha sido revelada en un expediente consultado por OKDIARIO.
Asier Arzalluz tiene un largo historial delictivo que incluye asesinatos, intentos de asesinato, atentados terroristas y posesión de armas. En el año 2000, estuvo involucrado en varios atentados mortales, entre los que se encuentran los asesinatos de Irene Fernández Perera, José Ángel de Jesús Encinas y Máximo Casado Carrera. En diciembre de 2024, la Audiencia Nacional le impuso una condena de 30 años de cárcel por el asesinato de López de Lacalle, destacando en la sentencia que ni él ni su compañero mostraron «ningún signo de arrepentimiento o de disculpa» durante dos décadas.
A pesar de su larga trayectoria de violencia, Arzalluz firmó una carta de supuesta disculpa en prisión. Esta carta ha sido criticada por las víctimas, quienes sostienen que se trata de un modelo repetido que no refleja un genuino arrepentimiento. En su misiva, el etarra reconoce la responsabilidad de sus actos y expresa su deseo de mitigar el dolor causado a las víctimas y sus familias, afirmando que «nada puede cambiar el pasado, pero deseo que estas palabras sirvan para reparar un poco el dolor que he causado».
Los informes técnicos elaborados sobre su comportamiento en prisión han sido favorables, valorando su «buena capacidad de introspección y capacidad empática». Según estos informes, Arzalluz ha cuestionado los medios y fines de la organización terrorista a la que pertenecía, manifestando una clara conciencia del daño ocasionado a sus víctimas. Se concluye que la empatía que muestra en su escrito es «honesta».
La decisión del Ejecutivo vasco de conceder el tercer grado se enmarca dentro de su política penitenciaria, que se basa en informes técnicos y en la ley. Desde que asumió la competencia de prisiones en 2021, el Gobierno Vasco ha otorgado beneficios penitenciarios a 112 de los 119 reclusos de ETA que se encuentran en cárceles vascas.
Sin embargo, esta política ha generado polémica, especialmente entre asociaciones de víctimas que argumentan que en muchos casos se ignora el requisito de arrepentimiento. Aseguran que los etarras acceden a beneficios mediante cartas que no reflejan un rechazo real de su pasado violento, y que incluso continúan conectados con el entramado radical.
Quince meses después de su condena, Arzalluz ha conseguido salir de prisión y cumplirá el resto de su pena en su domicilio. Esta decisión se ha visto facilitada por el análisis de su carta, que fue considerado por los técnicos del centro penitenciario, y finalmente aprobada por el Gobierno Vasco.
La semana pasada, la consejera María Ubarretxena también concedió el régimen de semilibertad a Txeroki, otro etarra condenado en 2011 a penas que suman 377 años por múltiples intentos de asesinato y actos terroristas. Este líder de ETA puede salir de prisión de lunes a viernes, pero debe regresar cada noche a su celda. Estas decisiones continúan alimentando el debate sobre la política penitenciaria en el País Vasco y el tratamiento de los delitos de ETA.






























































































