Los equipos de Fórmula 1 han dado inicio a la nueva temporada en Bahréin con las tradicionales pruebas de pretemporada. Aunque estas sesiones no son determinantes, ofrecen indicios cruciales sobre lo que se puede esperar en el transcurso del campeonato, especialmente con la implementación del nuevo reglamento.
Los cambios en las unidades de potencia y los ajustes aerodinámicos han redefinido tanto el diseño de los monoplazas como la manera de conducirlos. Por eso, los equipos han llegado a Sakhir con diferentes enfoques, pero compartiendo la necesidad de comprender el rendimiento de sus vehículos.
En cuanto a los resultados, Charles Leclerc ha sido el protagonista destacado, logrando el mejor tiempo en la segunda jornada con un registro de 1:34.273. Este rendimiento envía un mensaje positivo desde Maranello, donde el equipo de Ferrari espera que su nuevo modelo, el SF26, mantenga esa consistencia y fiabilidad a medida que avanza la temporada.
Por otra parte, Lando Norris ha demostrado que McLaren también ha hecho un buen trabajo, completando numerosas vueltas y mostrando un ritmo sólido durante las simulaciones de carrera. La escudería parece haber encontrado un equilibrio en el MCL40, lo que podría ser clave en un año lleno de cambios significativos.
Sin embargo, no todo ha sido positivo. Max Verstappen, conocido por su franqueza, ha expresado sus dudas sobre la diversión de conducir su nuevo coche, señalando que la gestión energética ha afectado la forma en que se aborda cada carrera. Aunque Red Bull sigue siendo competitivo, la sensación general no es la misma que en temporadas anteriores.
Mercedes ha mantenido un perfil bajo, con George Russell completando kilómetros sin incidentes significativos, lo que podría ser una señal de una estrategia conservadora basada en lecciones aprendidas de temporadas pasadas.
En el lado opuesto, Aston Martin ha enfrentado dificultades severas. A pesar de las altas expectativas tras la presentación del AMR26, el equipo se ha encontrado con varios contratiempos. El piloto Lance Stroll apenas pudo completar 36 vueltas en el primer día debido a problemas con la unidad de potencia Honda, lo que limitó su programa de pruebas.
La situación no mejoró en el segundo día, cuando Stroll logró cerca de 98 vueltas pero aún así, el rendimiento del AMR26 se mantuvo por debajo de las expectativas, con tiempos que mostraban una diferencia de casi cuatro segundos respecto a los coches más rápidos. Stroll no dudó en admitir que están “cuatro segundos o cuatro y medio” detrás de la competencia y reconoció que hay “mucho trabajo por delante” para mejorar.
Fernando Alonso, por su parte, también ha expresado su frustración, señalando que el equipo ha lidiado con problemas técnicos en cada salida a pista. La falta de pruebas previas, como su ausencia en los test de Barcelona, ha complicado aún más la situación, afectando tanto el rendimiento como la fiabilidad del coche. “Definitivamente, no estamos en la posición que queríamos”, comentó el piloto ovetense, enfatizando el impacto negativo de no haber podido rodar antes.
A pesar de estos desafíos, el bicampeón se mostró optimista respecto al chasis, confiando en que, con el tiempo, el equipo logrará alcanzar el nivel deseado. Sin embargo, el tercer día de pruebas continuó sin cambios significativos, dejando a Aston Martin en una posición preocupante en la clasificación, con Stroll casi cinco segundos más lento que el piloto más rápido y con un número de vueltas que no compensó la falta de competitividad.






























































































