El Parlamento Vasco despidió el pasado 28 de junio a Aintzane Ezenarro, Mikel Basabe y Oxel Erostarbe, quienes por siete años desempeñaron sus funciones como parlamentarios. Su salida se produce tras ser expulsados de la formación política Aralar por apoyar la creación de una Ponencia de Paz y Convivencia, en contraposición a la postura oficial del partido, que se oponía a este órgano debido a la exclusión de la izquierda abertzale.
Los tres representantes presentaron el 31 de julio su renuncia oficial, la cual se formaliza justo antes del cierre del periodo de sesiones. En sus palabras finales, Ezenarro agradeció a sus compañeros y destacó el orgullo de haber trabajado siempre conforme a sus convicciones. “Cumplir la palabra se paga muy caro a veces”, subrayó, mientras el hemiciclo estallaba en aplausos.
Ezenarro y Basabe se retiran del panorama político, aunque Erostarbe permanece como alcalde de Elgeta tras recibir el respaldo de su grupo municipal. La política de Getaria mencionó que su intención es seguir vinculada al ámbito político, aunque no bajo ninguna sigla en particular. La situación ha dejado un vacío en el partido, que debe buscar reemplazos para estos tres escaños.
La historia de Aralar ha estado marcada por tensiones internas, especialmente tras la decisión de la dirección de apartar a Jon Abril en 2009, lo que generó desavenencias significativas. La incorporación del partido en la coalición Amaiur, junto a exBatasuna y Alternatiba, también fue un punto crucial que llevó a la expulsión de Ezenarro, Basabe y Erostarbe. Este cambio ha provocado un éxodo considerable de afiliados, debilitando la estructura del partido.
La salida de Ezenarro, reconocida como una de las figuras más valoradas del País Vasco, plantea interrogantes sobre el futuro político en la región. Las especulaciones sobre su posible participación en las listas de otros partidos o la creación de una nueva formación están en el aire. Sin embargo, la exparlamentaria ha dejado claro que su compromiso con la política no termina aquí.
Aralar, por su parte, se enfrenta a la necesidad de cubrir las vacantes dejadas por los expulsados, un proceso que podría requerir la inclusión de candidatos críticos, según la normativa vigente. Esta situación podría complicarse aún más si el lehendakari decide convocar elecciones anticipadas. La política vasca, marcada por su dinamismo y cambios constantes, continúa evolucionando en un contexto donde la paz y la convivencia siguen siendo temas centrales.































































































