El Ayuntamiento de Donostia ha lanzado un Observatorio de Vivienda con el propósito de recopilar información y ofrecer una visión clara sobre la situación habitacional de la ciudad. Según el alcalde Jon Insausti, este proyecto no solo buscará obtener datos, sino también sugerir «ideas y soluciones imaginativas» para aumentar la oferta de vivienda en Donostia.
Insausti ha destacado la relevancia de este esfuerzo, señalando que, en la última década, alrededor de un cuarto de la vivienda generada en la ciudad proviene del parque construido, principalmente a través de la conversión de locales en viviendas o de la segregación de inmuebles de mayor tamaño.
El primer objetivo del nuevo observatorio es la “recopilación de datos” que serán compartidos con la población de Donostia. Este proceso permitirá entender mejor las dinámicas del mercado habitacional y detectar las necesidades específicas de los ciudadanos.
Siete ejes de actuación
Para sumar más viviendas desde el parque construido, se plantean siete ejes de actuación. Uno de los enfoques será la segregación de viviendas grandes, ya que muchas de ellas superan los 130 metros cuadrados y son habitadas, en su mayoría, por una sola persona, muchas de ellas de avanzada edad. «De cada tres casas de Donostia, una está ocupada por una única persona», ha informado el alcalde.
Asimismo, se planea continuar con la conversión de locales en vivienda, priorizando aquellos en planta baja que tengan más de 35 metros cuadrados. Insausti ha aclarado que no todos los locales son aptos para esta transformación, ya que es crucial mantener la actividad comercial en los barrios donostiarras.
Un tercer eje de acción contempla trasladar actividades económicas que operan en plantas superiores hacia locales en la planta baja de los edificios residenciales, especialmente en zonas como el Centro, Gros y El Antiguo. El Consistorio está estudiando diferentes incentivos para llevar a cabo esta medida.
En relación a la vivienda vacía en la ciudad, el último censo del Ayuntamiento estima que hay alrededor de 2.500 inmuebles desocupados. El objetivo es conocer no solo cuántas viviendas están vacías, sino también en qué barrios se encuentran y las razones de su desuso. Esto permitirá al Consistorio tomar decisiones adecuadas, incluidas medidas fiscales.
En este sentido, Insausti ha enfatizado que el enfoque se centrará en el gravamen del IBI, evitando implantar un canon adicional. «Los servicios jurídicos indican que la convivencia entre IBI y canon no es posible», ha añadido, recordando que actualmente el Impuesto de Bienes Inmuebles para estos propietarios ya incluye un recargo del 150%.
Además de las viviendas vacías, hay edificios desocupados, como centros escolares que han cerrado, que podrían rehabilitarse para ofrecer alojamiento a diversas personas, incluyendo mayores y trabajadores que se trasladan a la ciudad. Según el Consistorio, estos edificios, que incluyen colegios y conventos, podrían ser adaptados para distintos usos, desde viviendas libres hasta apartamentos dotacionales.
Para incrementar el espacio destinado a vivienda, el Ayuntamiento considera la posibilidad de actuar sobre soportales vacíos en barrios como El Antiguo, Loiola y Egia. «Si el Ayuntamiento concede más edificabilidad, estos espacios vacíos podrían convertirse en vivienda de distintos tipos», ha afirmado Insausti, reconociendo que aunque no se generarán muchas viviendas de esta manera, cada paso cuenta en la búsqueda de soluciones.
Por último, se está estudiando la “redensificación de polígonos terciarios”, como Zuatzu, con el fin de reestructurar estos espacios para que puedan albergar usos residenciales. «La sociedad cambia y la ciudad no refleja adecuadamente estos cambios, por lo que es necesario ser imaginativos», ha remarcado Insausti, quien ha enfatizado que este enfoque es fundamental para responder a la principal preocupación de los donostiarras: la necesidad de vivienda.































































































