El Gobierno Vasco ha manifestado su reconocimiento sobre el dolor que provoca a las víctimas el hecho de que Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como ‘Txeroki’, haya obtenido desde la semana pasada el régimen de semilibertad. La consejera María Jesús San José se pronunció al respecto, enfatizando el respeto por el Estado de derecho y la rigurosidad en la aplicación de la normativa penitenciaria. Sin embargo, San José evitó referirse específicamente al caso de ‘Txeroki’ durante una rueda de prensa relacionada con la apertura de la nueva cárcel de Zubieta en Donostia.
En sus declaraciones, la consejera destacó: «No puedo imaginarme el dolor de las víctimas, ya que eso solo lo puede sentir quien lo vive». Añadió que el ámbito de la ejecución penitenciaria es competencia del Gobierno Vasco y que las decisiones que se toman en este contexto pueden generar un gran sufrimiento, algo que ella lamenta profundamente. «En política penitenciaria se aplica y se cumple la ley y las sentencias. Y los órganos judiciales tienen su función», subrayó.
El régimen de semilibertad que disfruta ‘Txeroki’ fue autorizado por el Gobierno Vasco, siguiendo la propuesta de la Junta de Tratamiento de la prisión de Martutene. Esta medida, que se enmarca dentro del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, permite una cierta flexibilización en el régimen de internamiento de los reclusos. ‘Txeroki’ continúa en segundo grado y no ha pasado al tercer grado, lo que implica que aún debe cumplir con ciertas condiciones mientras se encuentra fuera de prisión durante el día.
La resocialización es un aspecto central de este tipo de régimen, ya que los reclusos deben contar con un «plan de ejecución» que detalle las actividades que llevarán a cabo fuera de la cárcel, como el trabajo o el voluntariado. Sin embargo, la noticia ha suscitado reacciones entre las víctimas y sus familias, quienes han expresado su preocupación sobre la seguridad y el bienestar de la comunidad.
San José también abordó el impacto que esta situación tiene en las víctimas, afirmando que el Gobierno Vasco tiene en cuenta su dolor en la formulación de políticas públicas. «Las víctimas siempre estarán en el corazón de las políticas públicas de mi departamento y jamás perderemos el rumbo pensando en cálculos electorales», sentenció la consejera.
‘Txeroki’, quien fue el máximo líder del aparato militar de ETA hasta su captura en 2008 en Francia, ha sido condenado a un total de 377 años de prisión por varios atentados, incluyendo el ataque frustrado contra la entonces teniente de alcalde de Portugalete, Esther Cabezudo. Su condena fue dictada tras ser juzgado en España, luego de un proceso de extradición desde Francia.
La situación actual de ‘Txeroki’ ha desatado un debate sobre la política penitenciaria en Euskadi, particularmente en un contexto donde aún persisten las secuelas del terrorismo en la sociedad. La consejera ha insistido en que es fundamental garantizar los derechos de todos los reclusos, mientras se trabaja en su reinserción en una Euskadi que se distancia del pasado violento que representaron.
Este caso pone de relieve la complejidad de la justicia y la reinserción de quienes han cometido delitos graves. A medida que el Gobierno Vasco continúa con sus políticas, será crucial encontrar un equilibrio entre el respeto a los derechos de los reclusos y la sensibilidad hacia el sufrimiento de las víctimas.






























































































