El nuevo centro penitenciario de Gipuzkoa, ubicado en Zubieta, abrirá sus puertas entre mayo y junio, según los últimos anuncios. Este establecimiento contará con un total de 475 plazas, distribuidas en 360 para hombres, 40 para mujeres y 75 adicionales destinadas a un régimen abierto y otras modalidades. Se prevé que los 339 internos del penal de Martutene se trasladen a este nuevo centro, incluyendo a 230 que se encuentran en régimen cerrado y el resto cumpliendo condenas bajo otras modalidades. Además, algunos reclusos de Zaballa, la cárcel más poblada de Euskadi, también serán trasladados, aunque la cifra exacta aún no se ha determinado.
La apertura de Zubieta está relacionada con un plan más amplio que busca vaciar Martutene, donde se planea la construcción de 400 viviendas protegidas tras la demolición del antiguo edificio. Este proyecto es especialmente relevante considerando la tensión que ha enfrentado la red penitenciaria vasca desde la transferencia de Prisiones al Gobierno Vasco en 2021. La construcción de la nueva cárcel en Zubieta ha sido objeto de retrasos, pero se espera que finalmente se complete gracias a la colaboración entre diversas instituciones.
La obra, que tiene un presupuesto cercano a 39 millones de euros, es parte de un acuerdo de transferencia que incluye la finalización del nuevo penal por parte del Estado. El Gobierno central se comprometió a construir Zubieta y entregarlo al ejecutivo vasco, quien a su vez deberá devolver Martutene, donde se planea demoler el actual penal para facilitar la creación de nuevas viviendas.
La consejera María Ubarretxena ha destacado la importancia de la apertura de este nuevo centro penitenciario como un «hito clave» para implementar un modelo vasco en las cárceles, que busca preparar a los reclusos para su reintegración social una vez cumplidas sus penas. Ubarretxena ha enfatizado que este enfoque es tanto humano como eficaz, centrado en la necesidad de reducir la reincidencia entre los internos.
En el contexto actual de la prisión vasca, se están dando pasos importantes para garantizar que los derechos de los reclusos se respeten. Sin embargo, Ubarretxena ha manifestado su conciencia sobre cómo ciertas decisiones pueden provocar dolor en las víctimas de delitos, y ha reiterado el compromiso del Gobierno Vasco de actuar con rigor y respeto hacia el estado de derecho. Esta postura es vital para mantener la confianza pública en las instituciones y en el sistema judicial.
En cuanto a la demolición de Martutene, se espera que el coste de esta operación ronde los 4 millones de euros. El Gobierno Vasco está trabajando en colaboración con Visesa y Casa47, dos entidades encargadas de llevar a cabo el derribo, siempre bajo la supervisión del Ayuntamiento de Donostia. El objetivo es evitar que el espacio quede inutilizado y facilitar la construcción de un nuevo barrio que ofrezca vivienda a la clase media donostiarra.
El secretario de Estado de Vivienda y Agenda Urbana, David Lucas, expresó su apoyo al plan en un evento reciente, subrayando que el problema de la vivienda es uno de los más acuciantes en España. Lucas deseó que la coordinación entre el Gobierno Vasco y el Gobierno español pueda servir como un modelo a seguir para abordar otros proyectos similares en el futuro.
En resumen, la apertura del nuevo centro penitenciario en Zubieta y la consiguiente demolición de Martutene se enmarcan dentro de un esfuerzo más amplio por modernizar la infraestructura penitenciaria en Gipuzkoa. Estos cambios prometen no solo mejorar las condiciones de detención, sino también contribuir a la solución de la crisis de vivienda en Donostia, marcando un nuevo capítulo en la gestión de la política penitenciaria y habitacional en Euskadi.






























































































