El Gobierno Vasco, a través de su consejero de Salud, Alberto Martínez, ha expresado su desacuerdo con el proceso llevado a cabo por el Ministerio de Sanidad para la elaboración del Anteproyecto de Ley de Reforma del Estatuto Marco del Personal de los Servicios de Salud. Según Martínez, esta normativa ignora las particularidades del colectivo médico y representa una amenaza para la sostenibilidad de los servicios de salud autonómicos.
Durante la reunión del Consejo Interterritorial, el consejero destacó la falta de un diálogo efectivo con los profesionales del sector sanitario, mencionando que la reforma no reconoce adecuadamente ni las funciones ni las condiciones laborales de los médicos. Esta situación ha provocado un descontento generalizado, que se verá reflejado en las jornadas de huelga programadas para la próxima semana en varias comunidades autónomas.
Martínez también subrayó que el enfoque del anteproyecto no tiene en cuenta la realidad asistencial ni las necesidades de los médicos, quienes desempeñan una función crucial en la prestación de servicios sanitarios. “El texto presentado introduce modificaciones significativas, como las jornadas y tiempos de guardia, sin la correspondiente memoria económica”, advirtió el consejero.
El consejero de Salud insistió en la necesidad de un marco regulatorio que reconozca las especificidades de cada colectivo dentro del sistema sanitario. A su juicio, es fundamental contar con una normativa que no excluya a ningún grupo y que respete la naturaleza del ejercicio profesional médico. En este sentido, reiteró que cualquier modificación debe ir acompañada de una dotación presupuestaria adecuada para evitar comprometer la sostenibilidad financiera de los servicios de salud autonómicos.
Martínez también mencionó que hay cuestiones aún no resueltas que competen directamente al Gobierno de España, como la aplicación de coeficientes para la jubilación anticipada del personal médico. A su parecer, la falta de avance en esta área representa un agravio comparativo hacia un colectivo que asume una labor de gran responsabilidad y complejidad.
El consejero concluyó su intervención exigiendo al Ministerio de Sanidad que asuma su responsabilidad y promueva un texto que respete las realidades del Sistema Nacional de Salud, garantizando así condiciones laborales adecuadas. Abogó por una apertura de canales de diálogo real con los representantes del colectivo médico, dado que las manifestaciones y huelgas actuales evidencian una pérdida de confianza que requiere respuestas urgentes y efectivas.
Esta situación plantea un reto significativo para el Gobierno Vasco, que deberá buscar soluciones que no solo atiendan las demandas de los profesionales, sino que también aseguren la calidad del sistema de salud en el País Vasco y su capacidad para hacer frente a las necesidades de la población.































































































