El ex lehendakari José Antonio Ardanza ha fallecido este lunes a los 82 años, según han informado fuentes del PNV. Ardanza, quien ocupó el cargo de lehendakari entre 1985 y 1999, se destacó por sus esfuerzos en la pacificación del País Vasco y en deslegitimar a ETA, así como en promover el desarrollo del estatuto de autonomía. Para honrar su memoria, el PNV llevará a cabo un minuto de silencio al inicio de los mítines programados desde este lunes hasta el funeral, además de suspender su campaña durante la capilla ardiente y las exequias. El Gobierno Vasco también ha decretado tres días de luto oficial.
José Antonio Ardanza nació el 10 de junio de 1941 en Elorrio, Bizkaia, y se graduó en Derecho por la Universidad de Deusto. Casado y padre de dos hijos, inició su carrera política como alcalde de Mondragón, donde estuvo al frente del ayuntamiento desde 1979 hasta 1983. Posteriormente, fue juntero en Gipuzkoa y, en 1983, fue nombrado diputado general, justo antes de que Carlos Garaikoetxea dimitiera como lehendakari. En 1986, fue elegido por el PNV como candidato para las elecciones vascas anticipadas en las que se convirtió en lehendakari.
Durante su mandato, Ardanza promovió el Pacto de Ajuria Enea en 1988, un acuerdo que buscaba la pacificación de Euskadi y que fue firmado por la mayoría de los partidos políticos vascos, a excepción de Herri Batasuna. Su enfoque incluyó la formación de gobiernos de coalición y la búsqueda de acuerdos transversales, lo que le permitió gestionar la crisis de violencia en el País Vasco de manera efectiva.
La capilla ardiente será instalada en el Palacio de Ajuria Enea, la residencia oficial de los lehendakaris, este miércoles por la mañana, y el funeral se celebrará a las 19 horas del mismo día en Elorrio. Durante su último mandato, en 1998, presentó el denominado plan Ardanza, que proponía un «diálogo sin límites» entre los partidos democráticos, sugiriendo la inclusión de Herri Batasuna bajo la condición de que ETA renunciara a la violencia, aunque este plan no llegó a materializarse.
El PNV ha manifestado su profundo dolor por la pérdida de un referente político, describiendo a Ardanza como «una buena persona», «honesta» y «pacifista». En la sede del partido en Bilbao, ondeará la ikurriña a media asta en señal de duelo. Andoni Ortuzar, presidente del PNV, expresó su conmoción por la muerte, destacando su papel en el movimiento democrático que condujo a Euskadi hacia el autogobierno y la paz. «Nos queda su legado y compromiso con este Partido y con Euskadi», escribió Ortuzar en redes sociales.
El actual lehendakari, Iñigo Urkullu, se refirió a Ardanza como «un referente político e institucional de primer orden» y subrayó su dedicación inquebrantable por la paz y la convivencia. En sus palabras, «Su legado es un ejemplo de entrega y compromiso con la sociedad vasca para todas las personas que asumimos una responsabilidad pública». Por su parte, Juan José Ibarretxe, quien le sucedió en el cargo, expresó que «con el presidente Ardanza una parte de nuestro pueblo se ha ido, pero su legado permanecerá con nosotros para siempre».
El ex lehendakari Patxi López valoró la capacidad de Ardanza para promover el diálogo entre diferentes ideologías, resaltando su papel en los primeros gobiernos de coalición entre nacionalistas y socialistas. El PSE-EE ha enviado sus condolencias a la familia de Ardanza, destacando su firme defensa de las libertades y su lucha contra el terrorismo. Según el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, Ardanza fue una «figura esencial durante los años más difíciles de ETA», cuando lideró el Pacto de Ajuria Enea.
La figura de Ardanza ha sido reconocida incluso por líderes de otros partidos, como lo hizo el líder de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, quien transmitió sus condolencias en redes sociales. Esta amplia repercusión muestra la importancia de su legado en la política vasca y el respeto que generó a lo largo de su carrera.





























































































