La actriz estadounidense Jennifer Lawrence ha sido reconocida en el Festival de San Sebastián con el prestigioso premio Donostia. A su llegada a la ciudad, la intérprete generó una notable expectación entre el público, que no dudó en aplaudirla. Este evento se ha caracterizado por la puntualidad de la actriz, quien inició su rueda de prensa a la hora programada, algo que no es común en los galardones de este tipo.
Durante su intervención, que duró apenas 20 minutos, Lawrence abordó varios temas, incluidos el proceso de producción de su nueva película, Die My Love, y sus reflexiones sobre el arte. Sin embargo, fue su contundente opinión sobre la situación en Palestina lo que captó la atención de muchos. “Lo que ocurre en Palestina es un genocidio y me mortifica”, expresó con firmeza ante los medios. Este comentario se produce en un contexto donde el festival ha mostrado sensibilidad hacia temas actuales y controversiales, lo que ha generado un debate en torno a la libertad de expresión.
En la ceremonia de entrega, que tuvo lugar esta tarde, Juan Antonio Bayona le hizo entrega del galardón, y la actriz no escatimó en agradecer el reconocimiento, destacando que es un honor recibir un premio de un festival que valora el arte. Además, mencionó a otros cineastas que han sido galardonados en ediciones anteriores, como Pedro Almodóvar y Meryl Streep, indicando la importancia de este reconocimiento en su carrera.
Lawrence, quien se ha destacado en películas como El lado bueno de las cosas, por la que ganó un Oscar a los 22 años, también habló sobre su productora, Excellent Cadaver, que cofundó para contar historias arriesgadas. Su último proyecto, Die My Love, que ha sido presentado en el festival, representa un cambio significativo en su trayectoria profesional. La actriz describió el filme como un viaje emocional, y afirmó que la producción de cine es esencial para fomentar la cultura.
En la proyección de la película, Lawrence interpreta a Grace, una escritora y joven madre que enfrenta una lucha interna mientras navega por su vida personal y profesional. La actriz compartió que su experiencia como madre ha influido en su interpretación, lo que le permite conectar emocionalmente con el personaje. “Con Lynne construimos desde la conversación, no desde la técnica”, explicó, destacando la importancia de la perspectiva emocional en el cine.
Además, Lawrence hizo hincapié en la necesidad de que las mujeres tengan un mayor papel en la industria cinematográfica. “Cuando se nos brinda la oportunidad, el mundo se beneficia”, afirmó, haciendo un llamado a la diversidad y a la inclusión en el sector. La actriz aboga por un cambio en la narrativa, poniendo de relieve cómo las voces femeninas pueden enriquecer el panorama cultural.
La rueda de prensa también se tornó tensa en ciertos momentos, especialmente cuando se intentó plantear preguntas sobre la distribuidora mundial del filme, Mubi, cuyas conexiones han sido objeto de críticas debido a inversiones en tecnología armamentística. Sin embargo, la actriz mantuvo el enfoque en la importancia de la libertad de expresión y la necesidad de contar historias que inviten a la reflexión.
La intervención de Lawrence en San Sebastián se sitúa dentro de un contexto más amplio en el que tanto el festival como la comunidad cinematográfica buscan abordar temas relevantes y actuales. La respuesta del público a su presencia y sus declaraciones refleja un interés creciente por el cine que no solo entretiene, sino que también provoca una reflexión profunda sobre la realidad que nos rodea.
Este galardón y la participación de Jennifer Lawrence en el festival subrayan el compromiso de la industria por avanzar hacia una representación más justa y equitativa en el cine. A medida que se desarrollan los eventos, se espera que la actriz continúe siendo una voz influyente en la defensa de la libertad de expresión y la diversidad en el ámbito cinematográfico.




























































































