El invierno que se avecina en Gipuzkoa podría desencadenar un aumento significativo en los precios del gas, con estimaciones que apuntan a un coste de entre 45 y 50 euros por megavatio-hora. Esto implicaría que, en febrero, el precio podría alcanzar los 105 euros por megavatio-hora. La razón principal de esta escalada es la bajada de las temperaturas, que se prevé que se sitúen entre 2 y 4 grados Celsius por debajo de la media en Europa central. La continuidad de las bajas temperaturas lleva a un incremento del consumo, lo que provoca una reducción de las reservas de gas, que se encuentran ahora entre el 54 y 55% de su capacidad, con extracciones diarias rondando los 930 millones de metros cúbicos. Aunque esta situación no se traduce en escasez inmediata, sí limita el margen de maniobra en el sector energético.
Si las temperaturas no se mantienen tan bajas, es posible que el mercado del gas se estabilice en un rango de 30 a 33 euros por megavatio-hora. Según las proyecciones, los precios de la electricidad podrían situarse entre 85 y 90 euros para enero, bajar a 80 y 90 euros en febrero, y oscilar entre 50 y 60 euros en marzo. Rubén Sánchez, secretario general de FACUA, subraya que existe una relación directa entre las condiciones climáticas y el precio de la electricidad: “Durante los periodos de frío o calor extremo es cuando más se demanda energía, lo que incrementa el consumo”. Además, Sánchez enfatiza que “la última empresa en entrar a la subasta es la que fija el precio de los megavatios”.
Otros factores estructurales también juegan un papel importante en esta dinámica. La configuración del sistema de subastas afecta notablemente los precios. Por ejemplo, cuando hay una gran oferta de energía eólica, que es más económica de producir, la entrada de fuentes más costosas como la energía hidráulica y nuclear puede elevar los precios. “Las energías caras tienden a entrar en la puja más a menudo durante temperaturas extremas”, señala un experto del sector. Por ello, propone un cambio en el funcionamiento de estas subastas: “Es fundamental que la energía nuclear e hidráulica se gestionen separadamente y se les asigne un precio fijo”.
Ante estos cambios en el mercado, muchos consumidores se están viendo obligados a reconsiderar sus tarifas eléctricas para hacer frente a los mayores gastos. No es raro que los usuarios opten por cambiar de compañía o modificar su tarifa actual. Sin embargo, FACUA advierte sobre los riesgos de aceptar ofertas demasiado atractivas que pueden ser engañosas. “Las llamadas no solicitadas para ofrecer tarifas especiales son ilegales y podrían ocultar fraudes,” advierte. Por lo tanto, se recomienda a los consumidores no dejarse llevar por la primera oferta atractiva y utilizar comparadores de precios como los que ofrece la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).
Una revisión de la potencia contratada es otra estrategia útil para reducir costes en la factura eléctrica. “Muchos hogares pagan de más por tener una potencia superior a la que realmente necesitan”, indica un especialista. La recomendación es reducir la potencia en incrementos de medio kilovatio cada seis meses para encontrar el nivel óptimo que evite sobrecargos. Las viviendas con un buen aislamiento térmico pueden beneficiarse aún más, ya que esto les permite usar menos la calefacción o el aire acondicionado.
El inicio de este año ha traído consigo un notable cambio en el mercado del gas. La consultora Tempos Energía ha reportado un “rebote fulminante del 34,70%” en los primeros días de enero, el mayor aumento semanal en más de dos años. Este fenómeno se atribuye al incremento en la demanda de calefacción, que ha alcanzado máximos históricos desde 2022 con consumos superiores a 2.000 millones de metros cúbicos diarios.
A pesar de este repunte, el precio del gas se mantiene un 20% por debajo de lo registrado el año anterior, lo que indica un cambio en la dinámica del mercado. Antonio Aceituno, analista y CEO de Tempos Energía, expresa que el sector energético “sale de su zona de precios bajos” y se mueve hacia una fase intermedia sin tensiones estructurales. Este cambio sugiere que el mercado eléctrico puede experimentar un aumento en los precios durante el segundo y tercer trimestres de este año, aunque las energías renovables tenderán a amortiguar este impacto.
En enero, el coste medio del ‘pool’ se ha fijado en 87,15 euros por megavatio-hora, un 11,90% más caro que en diciembre, aunque se mantiene un 9,9% por debajo del precio del año anterior. Sin embargo, lo relevante no es solo el precio medio, sino cómo varía a lo largo del día, con picos que alcanzan los 166 euros por megavatio-hora, y más del 30% de las horas superando los 100 euros. Las energías solar y eólica se destacan como los principales sostenes del sector, con incrementos del 5,5% y 35% respectivamente.
En cuanto al petróleo, el Brent se encuentra en un estado de “equilibrio vigilado”, que sugiere que el mercado no se enfrenta a una crisis, pero tampoco está en una situación cómoda. Las proyecciones apuntan a que el precio del Brent podría oscilar entre 62 y 70 dólares por barril en el primer trimestre, una tendencia que se ha mantenido desde el último trimestre de 2025. Las incertidumbres geopolíticas seguirán afectando al mercado, que espera un catalizador que permita romper la inercia actual.



























































































