El Gobierno Vasco está dando pasos significativos hacia la descarbonización industrial a través de la implementación de la Red Troncal de Hidrógeno, un proyecto estratégico que busca conectar los principales centros industriales de Euskadi con la producción y distribución de este combustible. Esta iniciativa se enmarca dentro del Corredor Vasco del Hidrógeno, que se desarrolla en colaboración con la distribuidora Enagás. El objetivo es establecer un sistema eficiente que permita integrar el hidrógeno como una alternativa energética viable.
La presentación de la estructura de esta red tuvo lugar en el Puerto de Bilbao, que se perfila como uno de los núcleos logísticos de abastecimiento. Este proyecto abarcará un total de 50 municipios vascos repartidos en los tres territorios: 30 en Bizkaia, 7 en Gipuzkoa y 13 en Araba. La Red Troncal de Hidrógeno se extenderá a lo largo de 163 kilómetros, dividida en dos tramos principales: el primero entre Reocín y Arrigorriaga, y el segundo entre Arrigorriaga y Haro.
La primera fase de esta red requerirá una inversión público-privada que oscilará entre 350 y 400 millones de euros, con apoyo de financiación europea al ser clasificado como Proyecto de Interés Común. En este sentido, se ha planteado que las obras comiencen en 2028, llevando a cabo las intervenciones necesarias principalmente a través de dos ingenierías vascas, Idom y Boslan, que se especializan en infraestructuras renovables. Además, más del 75% del trazado aprovechará los recorridos ya establecidos por el gas.
El Plan de Participación Pública de Euskadi ha comenzado, lo que permitirá a la ciudadanía conocer los detalles del proyecto mediante sesiones informativas. Se busca incentivar la participación de la sociedad, según indicó el consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo, quien subrayó la importancia de que las contribuciones de diferentes actores se integren en la planificación de la red.
La Red Troncal de Hidrógeno se considera un elemento clave para convertir a la Comunidad Autónoma del País Vasco en un «centro neurálgico del mercado del hidrógeno». Esto se traduce en que la proximidad a Bilbao y Gasteiz podría facilitar la agrupación de futuros proyectos de producción y consumo. Enagás destacó que este avance es fundamental para cumplir con la Estrategia Vasca del Hidrógeno, que prevé la producción de 100.000 toneladas de hidrógeno verde para el año 2030.
El lehendakari, Imanol Pradales, resaltó la relevancia de este proyecto, describiéndolo como vertebrador en términos de competitividad y sostenibilidad. Pradales enfatizó que la estructura de 163 kilómetros conectará los principales polos industriales y permitirá avanzar hacia un modelo de descarbonización inteligente. Este enfoque no solo se centra en la competitividad, sino también en la creación de empleo y cohesión social.
Asimismo, el consejero de Industria, Mikel Jauregi, mencionó la oportunidad de sustituir el gas norteamericano por «hidrógeno verde ibérico», destacando el potencial de esta red para fortalecer la autonomía energética del País Vasco. Según Jauregi, esta infraestructura no solo representa un avance en la descarbonización, sino que también posicionará a Euskadi como referente en Europa. La colaboración en la Red Troncal de Hidrógeno estará gestionada por el Ente Vasco de la Energía.
A nivel estatal, la Red se desarrollará a lo largo de 2.600 kilómetros, conectando diversas regiones de España. El proyecto busca convertir a la península ibérica en un nodo clave para la producción y distribución de hidrógeno, sustentándose en el H2Med, un corredor que unirá Barcelona con Marsella y Zamora con Celorico de Beira, en Portugal.
Se estima que la Red Troncal de Hidrógeno implicará una inversión aproximada de 3.000 millones de euros, con previsiones de generar un impacto económico significativo, alcanzando más de 32.000 millones de PIB y manteniendo alrededor de 81.000 empleos anuales durante su desarrollo. Joan Groizard, secretario de Estado de Energía, afirmó que el objetivo es crear un «círculo virtuoso» en torno al hidrógeno, promoviendo el crecimiento industrial y el bienestar en la región.
El hidrógeno se presenta así como una alternativa crucial para la descarbonización de Euskadi, complementando la electrificación, ya que no todas las industrias pueden depender exclusivamente de la energía eléctrica. Este enfoque integral permitirá a la Comunidad Autónoma avanzar hacia el ambicioso objetivo de cero emisiones para el año 2050, consolidando su papel en la transición energética y abriendo nuevas oportunidades en el mercado del hidrógeno.




























































































