El Gobierno Vasco ha decidido otorgar un régimen de semilibertad a Garikoitz Aspiazu, conocido como Txeroki, quien fue líder de ETA. Esta medida le permitirá salir de prisión de lunes a viernes, regresando solo por las noches, como parte de la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Fuentes del Departamento vasco de Justicia y Derechos Humanos han señalado que esta decisión fue propuesta por la Junta de Tratamiento de la cárcel de Martutene, localizada en San Sebastián.
Es importante aclarar que este régimen no representa un tercer grado penitenciario, sino que se considera una fórmula intermedia que busca facilitar la reintegración del interno a la sociedad, dado que su condena está avanzada. Para que se le conceda este régimen, Txeroki debe presentar un ‘plan de ejecución’ que demuestre actividades laborales o de voluntariado, junto con los horarios correspondientes.
Una vez que se ha otorgado esta propuesta, la Fiscalía de la Audiencia Nacional deberá emitir un informe que, aunque no es vinculante, influirá en la decisión final del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional. Las fuentes consultadas han indicado que lo habitual en estos casos es que no se revoquen tales concesiones.
Txeroki está cumpliendo una condena que suma hasta 400 años de prisión por diversos atentados. En 2024, fue trasladado desde la prisión francesa de Lannemezan al penal de Martutene. Aspiazu, nacido en Bilbao en 1973, fue considerado el jefe de ETA hasta su detención en 2008. En 2011, la Audiencia Nacional le impuso una condena de 377 años por el intento de asesinato de la exteniente de alcalde de Portugalete, Esther Cabezudo, en 2002, entre otros delitos.
Además, en 2015, recibió una sentencia de nueve años por ordenar un atentado con coche bomba en Oropesa, mientras que en 2018 fue condenado a 18 años por intentar asesinar a la delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero. Aunque se le ha vinculado con el asesinato del juez José María Lidón en Getxo en 2001, fue absuelto por falta de pruebas. También se le atribuye responsabilidad en el atentado de la T4 en Madrid en diciembre de 2006, que resultó en la muerte de dos personas, lo que complicó las negociaciones entre ETA y el Gobierno español durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero.
El caso de Txeroki es significativo en el contexto de la política de reinserción y el manejo de casos de terrorismo en el ámbito penitenciario. La decisión de otorgar semilibertad a un exlíder de ETA podría generar debates en la sociedad vasca y en el resto del país, especialmente teniendo en cuenta la historia reciente del terrorismo en España. Este asunto no solo toca la cuestión de la reintegración de los reclusos, sino también el impacto que estas decisiones pueden tener en la percepción pública sobre la seguridad y la justicia.
En un marco de transición hacia la normalización, el futuro de Txeroki en este régimen semilibre se convierte en un punto de interés no solo para las instituciones, sino también para la opinión pública, que seguirá de cerca cómo se desarrolla esta situación y si se implementarán modelos similares para otros internos en el futuro.




























































































