El Gobierno Vasco ha decidido conceder el régimen de semilibertad a Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como Txeroki, exjefe de ETA, según han informado fuentes del Departamento de Justicia y Derechos Humanos. Esta autorización le permitirá salir de prisión de lunes a viernes, aunque deberá regresar a la cárcel de Martutene, en San Sebastián, cada noche.
La medida se ha adoptado a raíz de una propuesta de la junta de tratamiento del centro penitenciario donostiarra, que solicitó la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Es importante señalar que esta forma de semilibertad no equivale a un acceso al tercer grado, sino que representa una opción intermedia ya utilizada por otros reclusos condenados por terrorismo.
Según las fuentes consultadas, este régimen es una modalidad del segundo grado que se implementa para facilitar la reintegración social de los internos a través de empleo en empresas o actividades de voluntariado. La medida ahora debe ser evaluada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que elaborará un informe no vinculante, tras lo cual el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria determinará si Aspiazu podrá beneficiarse de este permiso.
Txeroki fue trasladado en 2024 desde la prisión de Lannemezan en Francia al centro penitenciario de Martutene. Considerado durante años como el líder de ETA, fue detenido en 2008 y condenado en 2011 a un total de 377 años de prisión por delitos relacionados con el terrorismo. En Francia, cumplía diversas penas que suman más de 30 años. A lo largo de su trayectoria delictiva, también fue condenado por ordenar un atentado con coche bomba en Oropesa en 2007 y por intentar asesinar a la delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero, en 2002.
Desde que el Gobierno Vasco asumió la gestión de las cárceles en octubre de 2021, se han otorgado 111 terceros grados a presos de ETA. Según datos proporcionados por la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, en respuesta a una pregunta de la representante de Vox, Amaia Martínez, a finales de octubre pasado había 119 reclusos relacionados con la banda terrorista en las prisiones vascas: 104 hombres y 15 mujeres. El centro penitenciario de Martutene alberga a 44 internos, mientras que el de Basauri cuenta con 22 y otro centro acoge a 53.
Esta decisión sobre la semilibertad de Txeroki ha generado un debate en la sociedad vasca sobre la reinserción de los condenados por terrorismo y las implicaciones que conlleva. Para muchos, es un paso hacia la normalización del tratamiento de los presos de ETA, mientras que otros consideran que se debe tener precaución ante la concesión de estos permisos. A medida que se desarrolle este caso, será fundamental observar cómo se gestionan las opiniones públicas y las reacciones políticas en torno a este tema, que sigue siendo sensible en el País Vasco.
La semilibertad permite a Txeroki comenzar a reinsertarse en la sociedad, algo que podría influir en su proceso de reintegración, aunque siempre bajo la supervisión de las autoridades judiciales. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de otros reclusos en circunstancias similares y las modalidades de tratamiento que se aplican a quienes han estado involucrados en actos de terrorismo.




























































































