San Sebastián
Este miércoles se ha inaugurado en el Centro Cultural de Aiete, en Donostia, la exposición titulada «Memoria de la Deportación. Testimonios vascos en los campos de concentración nazis». Esta muestra ha sido organizada por Gogora, con la colaboración del Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Donostia, y estará disponible al público desde el 4 de febrero hasta el 19 de abril, en el horario habitual del recinto.
La exhibición tiene como objetivo recordar a las personas vascas que sufrieron uno de los capítulos más oscuros de la historia europea, marcado por el odio y la xenofobia. La consejera María Ubarretxena, durante la inauguración, enfatizó la importancia de construir una Europa unida y comprometida con los valores democráticos y los derechos humanos.
Asimismo, subrayó la urgencia de transmitir esta historia a las nuevas generaciones, afirmando que «tienen que saber, conocer y construir su propia memoria de una forma crítica y reflexiva». La consejera planteó que es fundamental que los jóvenes comprendan el pasado para formar una ciudadanía informada y responsable.
La exposición incluye objetos históricos, como un pijama de rayas perteneciente a Julien Martiche, quien fue deportado al campo de concentración de Buchenwald, así como un reloj de bolsillo de Pascual Askasibar Iriondo, natural de Elgeta y fallecido en Neuengamme. También se exhibe una estilográfica de Victor García-Serrano Retegui, de quien se desconoce el lugar de su muerte. Estos artículos han sido cedidos por asociaciones y familiares, y representan un vínculo tangible con la memoria de las víctimas.
Entre los asistentes se encontraban familiares de algunas de las víctimas, como los de Ángel Capuano y Adolfo Lozano Olazabal. María Eugenia, nieta de José Mari Azurza, destacó que este tipo de exposiciones son vitales para que la gente comprenda lo que ocurrió y la dureza de aquellos tiempos, añadiendo que «parece que estas cosas solo pasan en las películas».
La muestra forma parte del proyecto «Memoria de la Deportación 1945-2025», que busca reparar una deuda histórica con los deportados y sus familias. Esta iniciativa continúa el trabajo realizado el año pasado en conmemoración del 80 aniversario de la liberación de los campos nazis, reafirmando la necesidad de mantener viva la memoria colectiva.
La consejera María Ubarretxena enfatizó que los nombres de los deportados deben ser recordados como parte del patrimonio democrático de la sociedad vasca. La exposición se propone recrear de manera visual y rigurosa el sufrimiento de las personas deportadas, utilizando testimonios de supervivientes, material audiovisual y objetos conservados por familias y asociaciones que luchan por preservar esta memoria.
La importancia de recordar estos episodios no solo radica en el respeto hacia los que sufrieron, sino también en la construcción de una sociedad más consciente y crítica. La exposición en el Centro Cultural de Aiete no solo rinde homenaje a las víctimas, sino que también invita a la reflexión sobre los peligros del sectarismo y la intolerancia en la actualidad.
De esta forma, la muestra se convierte en un espacio esencial para el aprendizaje y la memoria, contribuyendo a la formación de un futuro más inclusivo y respetuoso. En un momento en que el resurgimiento de actitudes xenófobas es evidente, la consejera María Ubarretxena destacó que «sus nombres no pueden volver a ser olvidados».





























































































