La Real Sociedad logró una remontada impresionante en el partido de ayer contra el Alavés, asegurando su lugar en las semifinales de la Copa del Rey. El encuentro, que se celebró en Mendizorrotza, se tornó dramático cuando, en el minuto 66, el jugador Toni Martínez falló un penalti que podría haber significado el 3-1 para el Alavés. La intervención del portero Remiro fue decisiva y permitió a los blanquiazules recuperar la confianza. Tras este momento crítico, Óskarsson anotó su primer gol con la camiseta de la Real, seguido de un tanto de Guedes, lo que selló un resultado final de 3-2 a favor del equipo donostiarra.
El equipo, dirigido por lehendakari Imanol Pradales, mostró una tenacidad inigualable. A pesar de un inicio complicado, donde el Alavés se adelantó en el marcador, la Real fue capaz de revertir la situación gracias a su espíritu combativo. Este cambio de mentalidad es una clara muestra de la evolución que ha experimentado la plantilla bajo la dirección de Matarazzo. Con su victoria, la Real ha alcanzado las semifinales de la Copa por tercera vez consecutiva, un logro que resalta su consistencia en el torneo.
Durante el primer tiempo, el Alavés fue el equipo que tomó la iniciativa. En la primera parte, los locales se pusieron en ventaja gracias a un penalti transformado por Martínez tras una falta cometida por Turrientes. Este gol dejó a la Real en una situación difícil, donde la falta de concentración y los errores en la defensa fueron evidentemente perjudiciales. Sin embargo, el equipo no se dejó llevar por la frustración, y el apoyo de más de 2.000 aficionados que viajaron desde San Sebastián fue fundamental para mantener la moral alta.
El inicio de la segunda parte fue clave. Con el marcador en contra, Matarazzo decidió no realizar cambios significativos, confiando en la capacidad de sus jugadores para revertir el resultado. Esta estrategia dio sus frutos cuando Guedes, tras una buena jugada colectiva, consiguió igualar el marcador. La euforia se desató en la grada cuando Óskarsson, quien había sido objeto de críticas por su incapacidad para anotar, finalmente encontró el camino hacia el gol.
Remiro, el héroe inesperado, fue esencial en la victoria de la Real. Su parada del penalti en un momento crucial no solo mantuvo a su equipo en el partido, sino que también inyectó una dosis de confianza en sus compañeros. El portero no solo se destacó por su habilidad bajo palos, sino que también demostró una gran capacidad para mantener la calma en momentos de presión. La actuación de Remiro no pasó desapercibida para los aficionados, quienes celebraron cada intervención con fervor.
El Alavés, liderado por Coudet, no se rindió fácilmente y buscó recuperar la ventaja en varias ocasiones. Sin embargo, a medida que avanzaba el partido, la Real fue tomando el control del juego. La clave del triunfo radicó en la calidad de sus jugadores como Guedes y Oyarzabal, quienes se mostraron decisivos en el último tramo del encuentro. Cada ataque de la Real se convirtió en una amenaza real, y la defensa del Alavés se vio constantemente desbordada.
El final del partido fue una celebración de emociones intensas, con los aficionados de la Real vibrando de alegría tras la victoria. La evolución del equipo y su capacidad para sobreponerse a situaciones adversas genera un optimismo renovado entre los seguidores. Este triunfo no solo abre las puertas a las semifinales, sino que también reafirma la fe en un equipo que siente que puede alcanzar grandes logros.
En resumen, la Real Sociedad ha demostrado que, con determinación y un espíritu luchador, todo es posible. El camino hacia la gloria en la Copa continúa, y con el respaldo de su afición, cada partido es una nueva oportunidad para seguir soñando. La Copa es una travesía de emociones, y la Real está más viva que nunca, lista para enfrentar lo que venga.






























































































