La joven esquiadora donostiarra Arrieta Rodríguez, de tan solo 23 años, se prepara para participar en sus primeros Juegos Olímpicos de Invierno. Competirá en slalom, una de las disciplinas más complejas del esquí alpino. Desde muy pequeña, Arrieta ha demostrado ser una promesa en este deporte, habiendo alcanzado el título de campeona nacional en varias ocasiones, incluidas las modalidades de combinada y slalom en los años 2023 y 2025.
Su trayectoria deportiva ha sido meteórica. Comenzó a esquiar a la edad de dos años, cuando sus padres la llevaban a las pistas, aunque apenas podía caminar. Recuerdos de sus inicios en la guardería de Baqueira, donde los monitores la ayudaban a realizar sus primeras bajadas, marcan el inicio de una carrera que no ha dejado de crecer. Con cuatro años, ya podía manejarse en las pistas, y a los ocho comenzó a competir en torneos regionales y nacionales.
Arrieta ha tenido que tomar decisiones difíciles a lo largo de su vida. Aunque actualmente estudia Administración de Empresas de forma online, reconoce que su dedicación al esquí ha implicado sacrificar parte de su vida social y educativa. «Compaginar estudios y entrenamiento no es fácil, pero lo llevo bien», afirma. Pasando más de 200 días al año fuera, su agenda está repleta de entrenamientos y competiciones a nivel internacional.
Su preparación para los Juegos Olímpicos ha sido intensa y, aunque ha tenido problemas de espalda, se muestra optimista. «La adrenalina supera cualquier dolor», asegura. Arrieta competirá en una prueba con alrededor de 70 curvas, considerada una de las más técnicas, lo que refleja la magnitud del desafío que afrontará. A pesar de no conocer la pista exacta del evento, siente que ha entrenado en un valle cercano y que tiene un buen conocimiento del área.
La modalidad de slalom ha sido su favorita desde el principio. Arrieta explica que, a medida que competía, se dio cuenta de que tenía más facilidad en esta disciplina. «Es la más técnica y explosiva, y siempre sentí que podía mejorar», comenta. Aunque su objetivo es disfrutar y acercarse a las primeras posiciones, es consciente de que la competencia es feroz. «Quedar entre las veinte primeras sería un gran logro», asegura, reconociendo la calidad de sus rivales.
La deportista también comparte la emoción de competir junto a otros donostiarras como Álvaro Romero y Lucas Eguibar. Este hecho la sorprende y le hace sentir que es algo histórico, considerando que el esquí es un deporte con menos representación en su localidad. Aunque mantienen contacto, cada uno tiene su propio equipo y entrena en diferentes lugares, lo que dificulta los encuentros.
Finalmente, Arrieta tiene claro que, independientemente de los resultados en los Juegos, su meta es seguir compitiendo en la Copa de Europa y dar el salto a la Copa del Mundo. «Esto es solo el comienzo, quiero seguir mejorando», añade con determinación y pasión por su deporte. Su historia es un recordatorio del esfuerzo y la dedicación que requieren los deportes de alto rendimiento, y la joven esquiadora está lista para dejar su huella en el escenario olímpico.





























































































