El Ayuntamiento de Donostia ha puesto en marcha ‘Gurera’, una estrategia de gestión turística que invierte las prioridades mantenidas durante la última década: el objetivo ya no es atraer más visitantes, sino administrar el impacto de los que llegan. La concejala delegada de Movilidad, Transporte Sostenible y Turismo, Olatz Yarza, ha defendido públicamente ese giro al resumir la filosofía del plan: gestionar el turismo en lugar de promocionarlo.
El paquete de medidas arranca con una restricción aprobada por unanimidad en el Pleno municipal que impide la apertura de nuevos hoteles y la concesión de licencias para viviendas de uso turístico. Yarza ha argumentado que la ciudad ya dispone de capacidad de alojamiento suficiente para atender tanto al visitante de ocio como al que acude por motivos profesionales, académicos o de congresos, y que el siguiente paso es garantizar que el parque residencial se destine a quienes viven en la ciudad.
Tasa turística, grupos reducidos y megafonía prohibida
El modelo ‘Gurera’ contempla también la futura aplicación de una tasa turística, cuya puesta en marcha depende de la aprobación de la correspondiente norma foral por parte de la Diputación de Gipuzkoa. Yarza ha reconocido que no existe un plazo concreto para su entrada en vigor ni una cifra cerrada sobre el importe, pero ha insistido en que el tributo no pretende disuadir a los visitantes, sino financiar el sobrecoste que el turismo genera en servicios municipales como el transporte, la limpieza y la seguridad.
Otra de las medidas ya definidas afecta directamente a la experiencia en la calle: los grupos de visitas guiadas quedarán limitados a un máximo de 25 personas y tendrán prohibido el uso de megafonía. La concejala ha subrayado que este tipo de restricciones buscan un efecto acumulativo que la ciudadanía irá percibiendo de forma progresiva.
Preguntada por el descenso de viajeros registrado en Donostia por primera vez en una década, Yarza ha pedido cautela en la interpretación de las cifras. Según los datos que maneja el Consistorio, aproximadamente el 40 % de quienes visitan la ciudad son turistas que pernoctan, mientras que el 60 % restante corresponde a excursionistas, de los cuales un 75 % procede de la propia provincia o del conjunto del País Vasco. La concejala ha reclamado un análisis pausado y responsable antes de extraer conclusiones sobre la evolución del sector en una ciudad cuya economía depende en buena parte de la actividad turística.




























































































