El reciente partido entre el Athletic Club y la Real Sociedad ha generado controversia debido a la expulsión de Brais Méndez, un incidente que ha despertado un sinfín de críticas y preguntas sobre la efectividad del uso del VAR en el fútbol actual. Las imágenes de la retransmisión mostraron que, segundos antes de la tarjeta roja, ocurrieron varios acontecimientos no sancionados que, según muchos aficionados y expertos, no se tuvieron en cuenta.
La reacción a esta decisión arbitral ha sido unánime y ha llevado a análisis profundos sobre el comportamiento de los jugadores en el campo. El exárbitro internacional Arturo Daudén Ibáñez ha sido uno de los más vocales, afirmando que «si el VAR no interviene en este tipo de jugadas, vamos a ver más simulaciones similares a las de Paredes». En su opinión, la forma en que Méndez cayó al suelo y sus gestos de dolor eran indicativos de un «puro teatro».
Daudén Ibáñez también destacó que la acción de Cuadra Fernández, el árbitro del encuentro, fue cuestionable, ya que estaba de espaldas a la acción y debió haber tenido más apoyo de sus asistentes, quienes podrían haberle indicado la falta. Este incidente ha provocado un debate sobre la responsabilidad de los árbitros y la necesidad de una mayor supervisión en el uso de la tecnología.
En sus quince temporadas en la máxima categoría del fútbol español, Daudén Ibáñez dirigió 244 partidos, convirtiéndose en el segundo árbitro con más encuentros arbitrados, solo por detrás de Zariquiegui Izco. A su trayectoria se suman más de cincuenta partidos de la Copa del Rey y varias finales de competiciones nacionales e internacionales.
El debate sobre la simulación y la falta de sanciones en el fútbol actual plantea interrogantes sobre la ética del deporte y la percepción del público. La comunidad futbolística espera que se tomen medidas para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro. La creciente influencia del VAR debería contribuir a una mayor transparencia y justicia en las decisiones arbitrales, aunque su implementación ha generado cuestionamientos sobre su eficacia.
La situación en torno a la expulsión de Brais Méndez seguirá siendo objeto de debate en los medios y entre los aficionados, quienes demandan un fútbol más limpio y justo. La presión sobre las instituciones para que se revisen los protocolos del VAR y la formación de los árbitros es más pertinente que nunca. La reflexión sobre este incidente podría ser un punto de inflexión para abordar las preocupaciones actuales sobre la integridad del deporte y la confianza en sus regulaciones.





























































































