La selección de balonmano de Dinamarca ha logrado escribir un nuevo capítulo en su historia al consagrarse campeona europea tras un período de doce años sin títulos en este torneo. Este éxito, alcanzado en Herning, completa su destacada trayectoria en competiciones internacionales, donde han demostrado ser una potencia mundial y olímpica. Aunque su estilo de juego no fue espectacular, el equipo mostró una eficacia y serenidad que les permitió hacerse con el campeonato.
El enfrentamiento final contra Alemania reflejó perfectamente la esencia del torneo: un juego ordenado y pacientes jugadas, con la habilidad de cerrar el partido en los momentos clave. Conseguir ser campeones de Europa, tras haber obtenido anteriormente el título mundial y olímpico, es un logro que pone de manifiesto su competitividad y habilidad, aunque sin exhibiciones brillantes en la cancha.
La final no fue un despliegue de juego brillante, sino una contienda muy cerrada, mostrando el equilibrio que ha caracterizado a esta edición. Los partidos se decidieron por pequeños detalles, y la tónica general fue la igualdad, con marcadores ajustados que mantuvieron el interés hasta el último minuto. A lo largo del campeonato, equipos como Portugal y Croacia lograron poner en aprietos a los favoritos, lo que añade valor a la victoria danesa.
A pesar de que no hubo grandes exhibiciones, la intensidad defensiva y la capacidad para gestionar momentos críticos fueron cruciales en este Europeo. Aunque el espectáculo no siempre fue vistoso, cada encuentro ofreció una dosis de emoción y sorpresas para los aficionados que siguieron el campeonato.
Según las estadísticas, Mathias Gidsel se ha erigido como la figura clave de este Europeo, destacando por su rendimiento en la cancha. Este jugador ha sido el motor ofensivo del equipo, promediando más de siete goles por partido, lo que le ha llevado a encabezar la tabla de goleadores con un total de 68 tantos. Su eficacia ha superado el 70% en tiros a puerta, y lo notable es que ha logrado estas cifras sin necesidad de lanzar penaltis, un logro excepcional en el balonmano actual.
No es la primera vez que Gidsel brilla en este tipo de competiciones; ya había sido el máximo goleador y MVP en el Mundial de 2025, y su rendimiento en el último Europeo fue igualmente sobresaliente. Su capacidad de liderazgo, su visión de juego y su habilidad para aparecer en los momentos decisivos lo colocan como el jugador más valioso de este torneo.
La victoria de Dinamarca no solo añade un nuevo trofeo a su vitrina, sino que también resalta su capacidad de adaptación y superación en el ámbito del balonmano internacional. Con este triunfo, el equipo danés ha demostrado que, a pesar de los altibajos, es capaz de mantener un nivel competitivo alto y de hacer frente a los mejores del mundo. La afición danesa celebra este logro con la esperanza de que marque el inicio de una nueva era de éxitos en el balonmano europeo.






























































































