El snowboarder donostiarra Álvaro Romero se prepara para participar en sus primeros Juegos Olímpicos, un hito que representa la culminación de años de dedicación y esfuerzo. Con una reciente victoria como campeón del mundo junior en 2023 y un notable rendimiento en la Copa del Mundo, el joven atleta llega a esta competición en un excelente estado físico y mental, listo para enfrentarse a los mejores competidores del mundo y poner en alto el nombre de su ciudad.
Romero, quien había esperado competir en la edición de 2022, se vio afectado por un error en la normativa que dejó fuera a algunos clasificados, lo que supuso un golpe duro para él en aquel momento. Sin embargo, su determinación nunca flaqueó: «Tenía muchas ganas de que pasase este ciclo y llegasen estos Juegos», afirmó. A lo largo de la temporada pasada, sufrió una lesión en el pubis que lo mantuvo alejado de varias competiciones, pero su esfuerzo y dedicación le han permitido conseguir la clasificación para la actual edición olímpica.
Para Álvaro Romero, estos Juegos tienen un significado especial. «Es una recompensa al esfuerzo que he hecho durante estos últimos años», reconoce, destacando la madurez que ha adquirido tras superar desafíos personales y deportivos. A medida que se acerca la competición, el snowboarder se muestra confiado: «Voy a por todas, pero lo veo como el premio a estos años difíciles».
Durante su preparación, ha pasado gran parte del tiempo fuera de Donostia, entrenando en diversas localidades europeas como Austria, Suiza y Francia, donde ha podido perfeccionar su técnica. «En España prácticamente solo voy a disfrutar con mis amigos», comenta, reflejando su dedicación y el tiempo que invierte en su deporte.
Con mirada hacia el futuro, Romero se muestra optimista ante la próxima carrera en Livigno, donde competirá junto a otros 32 snowboarders. «Creo que todos tenemos opciones de medalla», afirma, subrayando la alta competencia y su deseo de disfrutar de la experiencia única que representan los Juegos Olímpicos.
Su relación con otros competidores también ha sido clave en su desarrollo. Lucas Eguibar, un referente en el snowboard nacional y también de Donostia, ha sido una fuente de apoyo y motivación. «Siempre me ha ayudado», menciona Romero, quien ha podido aprender mucho de su trayectoria y experiencia en las competiciones internacionales.
En cuanto a su carrera personal, Álvaro Romero recuerda sus inicios en el snowboard, influenciado por la afición de sus padres por el esquí. Desde muy joven empezó a esquiar, pero encontró su verdadera pasión en el snowboard, tras probar suerte en competiciones locales. «Desde la primera bajada ya no me he vuelto a salir de un circuito de boardercross», confiesa, reflejando su dedicación a este deporte.
En este camino, el joven donostiarra también ha tenido que lidiar con la presión de las competiciones y la búsqueda de resultados. «A veces, en estas situaciones, te presionas demasiado y no se hacen las cosas como estaban pensadas», explica, haciendo hincapié en la importancia de mantener la calma y la concentración.
En resumen, la trayectoria de Álvaro Romero no solo es una historia de éxito y superación, sino también un ejemplo de compromiso y pasión por el snowboard. Con el horizonte marcado por los próximos Juegos Olímpicos, el donostiarra se dispone a dar lo mejor de sí mismo, representando no solo a su deporte, sino también a su querida ciudad en este gran evento deportivo. Las expectativas son altas, y el joven atleta está listo para demostrar que su esfuerzo ha valido la pena.






























































































