Los miembros de la ONG donostiarra Ekinbide, compuesta por bomberos del parque de San Sebastián, han manifestado su preocupación por la situación actual en Guinea-Bissau. Desde su llegada al país africano el pasado 10 de noviembre, están enfrentando una compleja realidad tras el golpe de Estado que ha cerrado las fronteras aéreas, marítimas y terrestres.
En comunicación telefónica, uno de los bomberos, Hugo, compartió que, aunque se encuentran bien, la incertidumbre es palpable. «Estamos en una situación extraña, ya que hay cuatro militares en la puerta de nuestra vivienda, quienes nos han informado que están allí para protegernos. Sin embargo, no hemos recibido más detalles y no nos acompañan cuando salimos», explicó.
Los voluntarios estaban en Guinea Bissau con el objetivo de colaborar en la formación de los parques de bomberos de las localidades de Bafatá y Gabú. Actualmente, se hospedan en el edificio de Radio Mulher, donde han recibido la visita de soldados armados «con ametralladoras». Estos, según informan, tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad del lugar. Pese a las circunstancias, los bomberos continúan con la formación de manera regular, aunque enfrentan restricciones a la entrada de ciudadanos guineanos. «El traductor ha podido ingresar, pero no sin dificultades», añadió Hugo.
La situación política en Guinea Bissau ha cambiado drásticamente desde que el Ejército tomó el control del país, destituyendo al presidente Umaro Sissoco Embaló. Este golpe se produjo el miércoles, justo un día después de que Embaló y su principal opositor, Fernando Dias da Costa, se declararan ganadores de las recientes elecciones generales. Un portavoz militar, Dinis N’Tchama, explicó que la acción fue justificada por un supuesto «plan de desestabilización». Horta N’Tam, quien era el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, ha asumido de manera interina la presidencia del país por un periodo de transición de un año.
Este acontecimiento se inscribe en un contexto más amplio de inestabilidad en la región, que ha visto varios golpes de Estado en países como Malí, Burkina Faso, y Níger desde 2020. La situación ha sido condenada enérgicamente por el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, quien ha exigido la liberación inmediata de Embaló y de otros detenidos.
En medio de esta crisis, los seis integrantes de la expedición se preparan para regresar a casa, aunque su regreso planeado para este sábado se ve amenazado. «Estamos intentando llegar a Bissau y, al llegar al aeropuerto, veremos qué nos dicen. Por ahora, mantenemos contacto con la cónsul para obtener información, pero no tenemos certezas sobre si podremos volar mañana», comentó Hugo.
El resto del equipo tiene la intención de partir hacia Sierra Leona, con una parada en Guinea Conakry para entregar cinco vehículos al Parque de Bomberos de Freetown y a las organizaciones Cáritas y Don Bosco Lungi. «No sabemos qué nos espera en el camino. Nos han advertido de posibles atascos debido a la acumulación de camiones, y tampoco está garantizado que nos dejen pasar. Sin embargo, no podemos esperar más, ya que deben recibir la formación. Sería cuestión de llegar y regresar rápidamente, y nuestros compañeros necesitan el entrenamiento», concluyó Hugo.
En este contexto, el futuro de la misión de cooperación internacional se presenta incierto, pero los bomberos de Ekinbide siguen comprometidos con su labor, a pesar de los desafíos que enfrentan en Guinea-Bissau.





























































































