La reciente noticia sobre la suspensión de la Vuelta al Bidasoa ha causado un gran impacto en el mundo del ciclismo amateur en Gipuzkoa. Este evento, considerado uno de los más relevantes del calendario, ha atraído a equipos de alto nivel durante sus más de 50 ediciones. El presidente de la Federación Guipuzcoana de Ciclismo, Santiago Osoro, expresó su decepción al respecto, afirmando que «es sin duda una mala noticia». Destacó que esta competición era la única que quedaba en la provincia para ciclistas aficionados, además de ser un evento destacado en la categoría sub-23.
La Vuelta al Bidasoa estaba programada para llevarse a cabo entre el 8 y el 10 de mayo, pero Osoro admitió que ya se conocían las dificultades que los organizadores enfrentaban para asegurar los recursos necesarios. «Hablé con los organizadores hace algunos días porque llegaron a la federación algunos rumores sobre las dificultades que estaban teniendo», comentó. A pesar de los esfuerzos de la Federación para ofrecer apoyo logístico, estos resultaron ser insuficientes.
Osoro subrayó que la falta de respaldo institucional ha llevado a la suspensión de la prueba, lo que pone en riesgo no solo el futuro del evento, sino también el desarrollo del ciclismo en el territorio. «Si no hay apoyo de las instituciones para unos años, estás pendiente de un hilo y así es muy complicado», añadió. El presidente también recordó que la Vuelta al Bidasoa ha sido una plataforma clave para muchos ciclistas que, gracias a su participación, lograron avanzar a niveles profesionales, dejando una huella significativa en la historia del ciclismo local.
Este evento no solo representaba una competición más, sino que también era un punto de encuentro para jóvenes talentos y un aliciente para los aficionados al ciclismo de Gipuzkoa. La suspensión resalta la necesidad de un apoyo más sólido y sostenido por parte de las instituciones, si se quiere mantener viva esta tradición ciclística que ha perdurado durante más de cinco décadas.
La comunidad ciclista local ha expresado su preocupación por el futuro del evento y ha pedido medidas urgentes para asegurar su continuidad en los próximos años. La incertidumbre que rodea a la Vuelta al Bidasoa refleja un problema mayor en el ámbito deportivo, donde encontrar recursos y apoyo institucional se ha vuelto cada vez más complicado. Solo el tiempo dirá si este evento, tan querido por los amantes del ciclismo, podrá recuperarse y volver a las carreteras bidasotarras en un futuro cercano.




























































































