La reforma fiscal acordada por el PNV y el PSE en el País Vasco ha comenzado su tramitación en las Juntas Generales de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava. Este nuevo conjunto de medidas fiscales busca ampliar la diferencia en la tributación con respecto a Navarra, donde tanto ciudadanos como empresas se enfrentarán a una carga impositiva menos favorable. En este contexto, el objetivo de los partidos que conforman la mayoría es aprovechar la autonomía fiscal para aliviar la economía de los vascos, lo que podría resultar en un incremento de hasta 235 millones de euros en la capacidad de gasto de los contribuyentes, especialmente a favor de las rentas laborales más bajas.
En Navarra, donde los mismos partidos comparten el gobierno, los cambios fiscales son más limitados. A pesar de los esfuerzos por parte de los socialistas y los nacionalistas, se han señalado la falta de incentivos para atraer tanto a personas físicas como a inversiones empresariales, algo crucial para evitar la deslocalización de contribuyentes en un momento crítico. Cabe recordar que en el Impuesto de Sociedades, Navarra ostenta el tipo impositivo más alto de toda España, fijado en un 28%, en contraste con el 24% del País Vasco y el 25% del territorio común.
La propuesta de reforma fiscal del País Vasco incluye una importante modificación en el mínimo exento para la presentación de la declaración de la renta, que ascenderá de los 14.000 euros actuales a los 19.000 euros. En Navarra, el mínimo se mantiene en 14.500 euros, donde el tipo impositivo es más elevado, llegando hasta el 52%. La nueva bonificación del trabajo, que será parte de la tabla de retenciones, está diseñada para beneficiar a los contribuyentes con menores ingresos laborales y, en conjunto con el aumento del mínimo exento, se prevé un coste de alrededor de 132 millones de euros en Euskadi, lo que representa más de la mitad del impacto fiscal total de la reforma.
Otro aspecto relevante de la reforma vasca es el relativo a la vivienda, que incluye cambios significativos en las deducciones fiscales. Se estima que la recaudación se verá reducida en más de 37 millones de euros debido al incremento de los gastos deducibles para propietarios que alquilen sus viviendas y la ampliación de la deducción en el IRPF para menores de 36 años y otros colectivos vulnerables. Aunque se mantiene la deducción por compra de vivienda habitual, esta estará condicionada a los niveles de renta, excluyendo así a los contribuyentes con bases liquidables superiores a los 85.000 euros.
En cuanto a la tributación del ahorro, la reforma propone un aumento de los impuestos a las ganancias de las rentas más altas, introduciendo un nuevo tipo del 27% para ingresos superiores a 240.000 euros. Esta medida contrasta con la estructura de Navarra, donde se han añadido nuevos tramos que pueden alcanzar un 28%. Por otro lado, los pequeños y medianos ahorradores verán una reducción en los tipos impositivos, que se ajustarán a la baja en las rentas más bajas, convirtiéndose en un punto a favor para la economía doméstica.
La reforma también prevé mejoras en la fiscalidad destinada a las start-ups y la inversión sostenible. Se eliminarán ciertos límites para la compensación de bases imponibles negativas y se consolidarán ventajas fiscales para las microempresas. En Navarra, uno de los pilares de la nueva ley será la recuperación de la exención total de las rentas obtenidas en la transmisión de elementos patrimoniales, lo que representa un cambio significativo en la fiscalidad.
Las modificaciones fiscales que se están introduciendo en el País Vasco tienen como objetivo no solo aliviar la carga de los contribuyentes, sino también potenciar el crecimiento económico regional. A medida que avancen las tramitaciones en las Juntas Generales, se espera que estas reformas sean implementadas de manera efectiva, beneficiando a las rentas más bajas y fomentando una mayor equidad en el sistema tributario.





























































































