El Gobierno Vasco ha expresado su profunda preocupación por la difícil situación que atraviesa Tubos Reunidos, empresa que ha anunciado su intención de presentar un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a sus plantas de Amurrio, en Álava, y Trapaga, en Bizkaia. Esta situación es motivo de seguimiento continuo por parte de las autoridades vascas, quienes están comprometidas a mantener un contacto directo con la dirección de la compañía y los trabajadores.
El departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, dirigido por el consejero Mikel Jauregi, ha declarado que se encuentran «muy preocupados» por el panorama actual de Tubos Reunidos. En un comunicado oficial, el departamento ha indicado que tienen un conocimiento cercano del estado de la empresa y de la evolución de su negocio, lo que les permite entender la compleja situación del sector siderúrgico.
Las instituciones vascas han manifestado su intención de seguir de cerca el proceso de regulación de empleo, subrayando la importancia de mantener una comunicación constante con todos los agentes involucrados. “Conocemos de cerca el estado de la compañía y la evolución de su negocio. Somos conscientes de la complejidad del contexto comercial y su impacto en el sector de la siderurgia”, ha señalado el departamento.
La decisión de Tubos Reunidos de implementar un ERE no solo afecta a sus operaciones en el País Vasco, sino que también refleja las tensiones que enfrenta el sector industrial en general, en un contexto económico desafiante. La empresa, que ha sido un pilar en la industria vasca, se encuentra ahora ante retos significativos que amenazan su viabilidad y la estabilidad laboral de sus empleados.
Los representantes del Gobierno Vasco han enfatizado su compromiso de apoyar a los trabajadores durante este proceso, asegurando que estarán atentos a cualquier desarrollo y tratarán de facilitar soluciones que mitiguen el impacto del ERE en las plantillas afectadas. La situación de Tubos Reunidos es un claro indicador de las dificultades que enfrenta la industria, especialmente en sectores como el de la siderurgia, que dependen en gran medida de la demanda global y de un entorno económico favorable.
A medida que se desarrolla este proceso, se espera que las instituciones y los grupos de interés colaboren para abordar los desafíos que plantea la crisis de Tubos Reunidos. El objetivo es encontrar un equilibrio entre la viabilidad económica de la empresa y la protección de los derechos laborales de los trabajadores. La situación actual puede ser un catalizador para una mayor reflexión sobre las políticas industriales y laborales en la región, lo que podría llevar a cambios necesarios para adaptarse a un entorno económico en constante evolución.





























































































