La comunidad de Donostia se ha visto conmovida por la reciente pérdida de Vicente Zaragüeta, quien falleció a la edad de 89 años en su hogar de la ciudad. Conocido por su profunda conexión con la cultura local y su incansable labor en pro de la mejora de la ciudad, Zaragüeta dejó una huella imborrable en la historia de San Sebastián y en el ámbito cultural de Gipuzkoa.
Nacido en Hernani en 1926, Zaragüeta fue un pilar fundamental en la promoción del Aquarium donostiarra. Durante su vida, se destacó por su compromiso con el renacimiento de San Sebastián, esforzándose por recuperar el esplendor de la ciudad a través de diversas iniciativas. Su afán por revitalizar las tradiciones locales se hizo evidente cuando invitó al Rey emérito Juan Carlos I a pasar sus veranos en la ciudad, recordando los veranos de su niñez.
Entre sus logros más destacados se encuentra la remodelación y ampliación del Aquarium, proyecto que culminó en 2009 y que representa su legado a las futuras generaciones. Zaragüeta también fue un ferviente defensor de la paz y la convivencia en Euskadi, participando activamente en encuentros que promovían el diálogo entre diferentes sectores políticos. En 2011, fue parte de la Conferencia Internacional de Aiete, donde se abordó el fin de la actividad de ETA, un hito significativo en la historia reciente del País Vasco.
Su labor como empresario y filántropo le valió el reconocimiento del Gobierno Vasco, que destacó su «inagotable vitalidad» y su amabilidad hacia quienes lo rodeaban. En 1999, recibió la Medalla del Mérito Ciudadano, otorgada por el Ayuntamiento de San Sebastián, en reconocimiento a su dedicación a la comunidad. El pasado lunes, la ciudad se detuvo para recordar su contribución al desarrollo cultural y social de Gipuzkoa.
Además de su trabajo en el Aquarium, Zaragüeta fue miembro activo de diversas instituciones culturales y científicas, incluyendo la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. La conexión familiar que tenía con la historia del Aquarium, siendo nieto del primer presidente de esta institución, añade una capa de significado a su legado. Su historia es un recordatorio de que el compromiso con la comunidad puede transformar realidades.
La figura de Vicente Zaragüeta no solo representa una parte importante de la historia de San Sebastián, sino que también simboliza un modelo de compromiso social y cultural. Su deseo de ver a la ciudad florecer se materializó en proyectos que continúan impactando en la actualidad. La comunidad de Donostia y, en general, la sociedad vasca, recordarán su amor por la tierra que tanto defendió, así como su empeño por construir un futuro mejor para todos.





























































































