El pleno del Ayuntamiento de Donostia ha tomado la decisión unánime de modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en una sesión celebrada este jueves. Esta modificación tiene como principal objetivo restringir considerablemente la apertura de nuevos hoteles y viviendas turísticas en la capital guipuzcoana. La consejera María Ubarretxena, responsable de Planificación Urbanística y Vivienda, ha comentado que la finalidad es «garantizar el destino preferente del parque residencial al uso de vivienda». A este respecto, se ha determinado que los únicos alojamientos que no se verán afectados por esta normativa son los campings, agroturismos y casas rurales, dado que no ocupan espacios que podrían servir para la construcción de residencias.
La modificación del PGOU clasifica la ciudad en dos áreas, dependiendo del grado de saturación de alojamientos turísticos. La primera zona está formada por los barrios de Antiguo-Ondarreta, Ategorrieta-Ulía, Centro, Gros e Ibaeta, considerados saturados, donde no se permitirá la apertura de más alojamientos turísticos. En cuanto a la segunda zona, que engloba el resto de los barrios, se podrán otorgar permisos para nuevos alojamientos turísticos, aunque de manera «restringida y mediante planes especiales». Esta medida busca equilibrar el turismo con las necesidades residenciales de la población.
Algunos miembros del consistorio han manifestado sus opiniones sobre esta reforma. El concejal Víctor Lasa, del grupo Elkarrekin, ha expresado su opinión de que la medida ha «llegado tarde». Desde el mismo enfoque, Markel Ormazabal, de EH Bildu, ha señalado que la modificación «no es suficiente» para abordar la problemática habitacional que vive la ciudad. En contraste, Juantxo Marrero, concejal de Obras y Proyectos, perteneciente al PSE-EE, ha elogiado la modificación, subrayando que permite a Donostia seguir siendo «ante todo, un lugar para vivir». Por su parte, Vanesa Vélez, concejala del PP, considera que esta restricción es un «paso importante» hacia un «turismo sostenible en la ciudad».
La creciente preocupación por la saturación de alojamientos turísticos ha llevado a las autoridades a implementar estas medidas en un contexto donde la necesidad de vivienda se vuelve cada vez más apremiante. La modificación del PGOU representa una respuesta a las demandas de muchos ciudadanos que ven cómo el turismo puede afectar su calidad de vida y acceso a una vivienda digna.
Con esta decisión, el Gobierno Vasco busca equilibrar el desarrollo turístico con las necesidades de la población local, marcando un hito relevante en la política urbanística de Donostia. Este enfoque es parte de una tendencia más amplia en muchas ciudades donde el turismo ha crecido de manera desmedida, generando tensiones en el mercado inmobiliario y en la vida cotidiana de los residentes.
Las restricciones que se han implementado han sido recibidas con opiniones dispares, pero destacan la importancia de encontrar un equilibrio entre las oportunidades económicas que ofrece el turismo y la necesidad de preservar el carácter residencial de la ciudad. Esta situación refleja una realidad que muchas ciudades del mundo están enfrentando, donde se debe encontrar un punto medio entre el desarrollo económico y la calidad de vida de sus ciudadanos.
En definitiva, la modificación del PGOU en Donostia es un paso hacia la búsqueda de soluciones a la crisis habitacional, priorizando la necesidad de vivienda sobre el crecimiento turístico descontrolado. La ciudad, conocida por su belleza y su valor como destino turístico, se enfrenta ahora al desafío de gestionar su desarrollo de manera sostenible y responsable.






























































































