Actualizado hace 16 minutos
El Pleno del Ayuntamiento de Donostia ha aprobado de manera unánime una modificación significativa en el Plan de Ordenación Urbana, que busca limitar la apertura de nuevos hoteles y alojamientos turísticos en la ciudad. Esta decisión, anunciada a principios de mes por el alcalde Jon Insausti, ha pasado su último trámite en la sesión plenaria, con el objetivo de proteger las parcelas que se puedan destinar a uso residencial y evitar que se conviertan en establecimientos turísticos como hoteles o albergues.
Para implementar esta restricción, Donostia se dividirá en dos zonas. La primera abarcará aquellos barrios considerados saturados, donde hay más de diez plazas turísticas por cada cien habitantes, incluyendo Antiguo-Ondarreta, Ategorrieta-Ulia, el Centro, Gros e Ibaeta, así como la Parte Vieja. En esta área, se prohíbe la apertura de nuevos alojamientos, salvo en casos excepcionales. Por otro lado, la segunda zona incluirá el resto de la ciudad, donde solo se permitirá la apertura de nuevos establecimientos en un 10% de las parcelas destinadas a uso terciario. Además, en los edificios catalogados, las licencias para nuevos hospedajes solo se otorgarán si se demuestra que no pueden convertirse en viviendas y cuentan con la aprobación del Consejo Asesor del Patrimonio.
Esta normativa no afectará a campings, agroturismos ni casas rurales, siempre que se ubiquen en suelo no urbanizable.
La concejala de Planificación Urbanística y Vivienda, Nekane Arzallus, defendió esta norma durante la sesión, subrayando que su propósito es regular la implantación de usos de hospedaje en consonancia con un modelo de turismo sostenible que se alinea con el Plan Estratégico Donostia 2030. La concejala expresó que se busca compatibilizar la actividad económica con la política social y de vivienda, la protección del medio ambiente, el desarrollo urbano y la calidad de vida de los ciudadanos.
En este contexto, Arzallus destacó que uno de los objetivos fundamentales de esta modificación es asegurar que el uso residencial sea prioritario, restringiendo así la utilización de parcelas residenciales para hospedajes. Además, se busca diversificar los usos económicos limitando la presencia del uso de hospedaje como monocultivo.
A pesar del respaldo general por parte de todos los grupos políticos, la oposición, representada por partidos como Elkarrekin y EHBildu, ha expresado críticas hacia esta medida, argumentando que llega tarde y es poco efectiva. Victor Lasa, portavoz de Elkarrekin, cuestionó la eficacia de dividir la ciudad en dos zonas, sugiriendo que la apertura de un hotel en un área como Intxaurrondo tendría el mismo impacto que en el Centro.
Asimismo, Jon Markel Ormazabal, de EHBildu, advirtió que aunque se prohíben nuevos pisos turísticos, los hoteles no están sujetos a las mismas restricciones, señalando que en áreas consideradas saturadas como el Antiguo o Gros, se permitirán nuevas aperturas gracias a excepciones en la normativa.
El Partido Popular recordó la importancia económica del turismo en la ciudad y sugiere que es fundamental considerar el impacto de estas decisiones en la economía local.
Nekane Arzallus también respondió a las críticas pidiendo coherencia a EHBildu y a Elkarrekin, instándoles a aplicar normas similares en los municipios donde tienen representación. Como ejemplo, mencionó los nuevos hoteles en Errenteria y Zestoa, subrayando que uno de estos establecimientos lleva el nombre de San Sebastián como atractivo para los visitantes.





























































































