Joseba Novoa continúa su lucha por obtener justicia en el caso de su pareja, Amaya Zabarte. Se muestra decepcionado con la Real Sociedad y expresa su malestar por el tratamiento que recibió la principal testigo durante su declaración ante la jueza y el abogado de la Ertzaintza.
El proceso se encuentra en un momento crítico tras finalizar la instrucción y la toma de declaraciones. Ahora, todos esperan la decisión de la jueza. Novoa señala que, considerando las evidencias presentadas, como vídeos y testimonios, lo lógico sería avanzar hacia un juicio donde se asuman responsabilidades. Sin embargo, la incertidumbre lo lleva a sentir pánico, ya que no confía plenamente en el sistema judicial.
La testigo, quien era menor al momento de los hechos, vivió una experiencia angustiante en el juzgado. Novoa lamenta que, tras acudir al tribunal acompañada de su madre, la joven saliera llorando por cómo la trataron tanto la jueza como el abogado. «Es doloroso ver a una madre tener que consolar a su hija solo por cumplir con su deber de testificar», afirma Novoa, agradeciendo la valentía de la chica, que a pesar de su angustia, se mantuvo firme.
La situación se tornó aún más tensa cuando la testigo fue cuestionada de una manera que, según Novoa, resultó inadecuada. «La frase ‘¿usted diferencia entre el ruido de botellas rotas o la detonación?’ dejó claro que se la estaba juzgando, y eso genera una profunda frustración», señala.
Aunque existen imágenes que corroboran lo sucedido, como el momento exacto de una patada, el proceso judicial no ha avanzado de la manera que Novoa esperaba. Comenta que, a pesar de la evidencia visual, hay un intento de cambiar la narrativa. «Es similar a lo que ocurre en ciertos incidentes notorios en Estados Unidos; aquí tenemos un vídeo que muestra lo ocurrido, pero parece que algunos prefieren ignorarlo», critica.
Respecto a la Real Sociedad, Novoa se siente decepcionado por la falta de apoyo. Aunque comprende la complejidad de la situación, esperaba al menos una disculpa tras más de un mes sin contacto. «Es irónico que puedan actuar contra seguidores por insultar a un jugador, pero no se presenten como acusación para defender a tres aficionadas que vivieron una experiencia traumática», añade. Este desencanto ha llevado a Novoa a perder el interés en asistir a los partidos, y solo ha ido a uno en las últimas semanas.
La Comisión de Transparencia, que supuestamente debería supervisar la actuación de la Ertzaintza, tampoco ha cumplido con su papel. Novoa explica que, al mostrarles datos que no poseían, se evidenció su falta de información. «El presidente de la Comisión tuvo que admitir en el Parlamento que la Ertzaintza no había colaborado adecuadamente», detalla Novoa, quien reconoce la empatía de algunos miembros de la Comisión, aunque considera insuficiente su labor. Actualmente, no guarda esperanza en que el nuevo personal tenga una actitud diferente.
La situación ha afectado no solo a Amaya, sino a toda la familia, que enfrenta un desgaste emocional considerable. Novoa expresa la necesidad de que se haga justicia, no solo para su pareja, sino para todas las personas que han sido víctimas de situaciones similares. «Es fundamental que no se repita lo que hemos vivido, y esperamos que este proceso no quede en el olvido», concluye con un llamado a la reflexión sobre el papel de la justicia en casos de violencia y abuso.






























































































