La sanidad en el País Vasco se encuentra en el centro de una controversia significativa tras la admisión por parte del Gobierno Vasco de que se administraron hasta 253 vacunas caducadas a menores, en su mayoría bebés. Esta situación ha sido denunciada por el grupo político EH Bildu, que solicitó explicaciones al Ejecutivo sobre este grave incidente que afecta a la salud de los más pequeños.
La parlamentaria de EH Bildu, Rebeka Ubera, planteó la cuestión en el Parlamento vasco, indicando que desde hace varios meses se ha estado suministrando una vacuna hexavalente fuera de su fecha de caducidad. Esta vacuna es crucial, ya que protege contra seis enfermedades: difteria, tétanos, tosferina, haemophilus, polio y hepatitis B. Según los informes, estos niños se encuentran desprotegidos ante estas enfermedades que pueden ser potencialmente graves.
La confirmación oficial del Ejecutivo llegó este mismo martes, aceptando que efectivamente se administraron las dosis caducadas. En respuesta a esta situación, el Gobierno Vasco se comprometió a vacunar nuevamente a todos los niños afectados. El Servicio Vasco de Salud detalló que las vacunas caducadas fueron distribuidas en 12 OSIs (organizaciones sanitarias integradas), abarcando casi toda la comunidad autónoma, salvo una de estas organizaciones.
El lehendakari Imanol Pradales también se pronunció sobre el asunto, asegurando que «todos y cada uno de los casos están perfectamente identificados y se está contactando con las familias» para ofrecerles las instrucciones necesarias. Además, para gestionar la crisis, Osakidetza ha consultado con distintas autoridades, como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Consejo Asesor de Vacunas de Euskadi (CAVE).
Este escándalo, que carece de precedentes en Euskadi, ha generado una gran preocupación entre las familias afectadas. EH Bildu, tras realizar investigaciones, destacó que no se trató de un error aislado, sugiriendo que incluso se pudo haber administrado una segunda dosis que también podría estar caducada. La coalición política ha criticado severamente al sistema sanitario, afirmando que ha habido un «grave problema de organización y funcionamiento dentro de Osakidetza».
Según su denuncia, no se ha realizado un seguimiento adecuado de la caducidad de las vacunas, lo que ha llevado a incumplir los procedimientos y protocolos establecidos. Esta situación pone de manifiesto la necesidad urgente de una revisión de los procesos internos en el sistema de salud para evitar que incidentes de este tipo se repitan en el futuro.
El Gobierno Vasco, consciente de la sensibilidad del tema, ha hecho un llamado a la calma a las familias afectadas, subrayando que está tomando las acciones necesarias para remediar esta situación. La administración de vacunas es un tema crítico en la salud pública, y este escándalo ha reavivado el debate sobre la gestión y supervisión dentro de Osakidetza.
En un contexto más amplio, este incidente resalta la importancia de la confianza pública en el sistema de salud. A medida que se avanza en la resolución de esta crisis, será fundamental garantizar que se implementen mejoras en los protocolos para restaurar la confianza en el servicio de salud.




























































































