La escena es más común de lo que parece: un vecino decide pintar una línea amarilla simulando un vado frente a su propiedad para evitar que otros vehículos estacionen. Sin embargo, si no ha realizado los trámites oficiales ni cuenta con la placa homologada, esa señal no tiene ningún valor legal.
En estos casos, es posible ampararse en el artículo 139 del Reglamento General de Circulación (RGC), que deja claro quién puede señalizar la vía pública y en qué condiciones.
Quién puede señalizar la vía pública
El artículo 139 del RGC establece que la responsabilidad de la señalización y su mantenimiento corresponde al titular de la vía, que en la mayoría de los casos es el Ayuntamiento. Esto significa que ningún particular puede instalar señales oficiales por su cuenta.
Por tanto, una línea amarilla pintada por un vecino sin autorización municipal no es una señal válida. No prohíbe el estacionamiento ni genera obligación alguna para el resto de conductores.
Ante esta situación, cualquier ciudadano puede ponerlo en conocimiento del Ayuntamiento. La administración local puede exigir la retirada de la pintura y, en su caso, informar al vecino de los pasos necesarios para regularizar un vado.
Cómo se obtiene un vado de forma legal
Para disponer de un vado con validez legal es imprescindible solicitar la licencia correspondiente en el Ayuntamiento. Cada municipio regula este procedimiento, por lo que conviene consultar la normativa local.
Una vez concedido el permiso, es obligatorio instalar la placa oficial de vado, normalmente de chapa homologada, que debe incluir:
- La señal R-308 de prohibición de estacionar.
- El escudo y nombre del Ayuntamiento.
- El número de licencia del vado.
- El tipo de vado y, si procede, los horarios de validez.
En muchos casos, además, el Ayuntamiento autoriza o exige la pintura de una línea amarilla continua en el suelo, que sirve como apoyo visual a la señal vertical.
Mantenimiento y sanciones
La señalización debe mantenerse en buen estado y perfectamente legible. Una placa deteriorada o una delimitación incorrecta pueden provocar que el vado pierda su validez.
Además, la licencia suele requerir renovación anual mediante el pago de una tasa municipal. Si no se renueva o la señalización no cumple los requisitos, el titular del vado puede enfrentarse a sanciones de entre 501 y 901 euros.
Por otro lado, los conductores que estacionen en un vado legalmente señalizado se exponen a una multa de 200 euros y a la retirada del vehículo.
En resumen, una línea amarilla pintada por iniciativa propia no convierte un espacio en vado. Solo la autorización municipal y la señalización oficial garantizan su validez y permiten sancionar a quien incumpla la norma.





























































































